Apresure su nuevo sistema de información financiera

Con la entrada en vigencia de los tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, a las empresas colombianas les surge un nuevo elemento de presión para adoptar con prontitud las normas internacionales de información financiera, mejor conocidas como Niif.

La tarea no es fácil e implica un cambio profundo en muchos de los conceptos contables y prácticas comúnmente aceptadas, sólo comparable con el que sufrió la justicia, cuando entró en vigencia el sistema penal acusatorio.

Los miembros de las juntas directivas, los contadores, inversionistas, clientes y empresarios, se verán en la necesidad de revaluar sus conocimientos contables, no solamente para adaptarse a las nuevas normas, sino para poder leer e interpretar correctamente los estados financieros de sus compañías. Lo que persigue este cambio, es estandarizar los conceptos y prácticas contables, de modo que al referirnos a activos, pasivos, propiedad, planta y equipos, por ejemplo, el concepto y lo que el mismo comprende, sea igual para todos en Colombia y en los países en que ya han adoptado las Niif.

Quienes ya han avanzado en el estudio del tema sugieren iniciar de inmediato y sin dilación el análisis de las Niif. Concuerdan en que el camino a recorrer es largo, requiere de mucho esfuerzo y voluntad administrativa; inversiones considerables, mucho estudio e importantes definiciones. De hecho, el pasado de 9 de marzo venció el plazo para que las empresas nacionales aplicaran voluntariamente las nuevas normas. Tenga en cuenta que quienes en Colombia dominan el tema, son pocos y que en la medida en que más tiempo transcurra, más difícil será encontrar quien lo asesore.

El primer paso a dar, es identificar a todas las personas que de una u otra forma se verán afectadas por el cambio e involucrarlas en el proceso, procurando convertirlas en promotoras del mismo y evitando así que entorpezcan el camino y que la alta dirección tome decisiones que vayan en contravía del proyecto por desconocerlo. Se recomienda comenzar por el estudio de las normas internacionales más complejas y después abordar las menos complicadas.

Uno de los conceptos más importantes que cambia con la adopción de las nuevas normas y que más complicaciones traerá a las compañías, es el del activo; de acuerdo con las normas internacionales, solo se podrán contabilizar como tales, aquellos que tengan un valor real y demostrable para la compañía, y que puedan ser realizados en cualquier momento. Al eliminar del balance las valorizaciones, ajustes por inflación y otros ítems, hoy considerados como activos, la Superintendencia de Industria y Comercio estima que pueden generarse disminuciones en el patrimonio, hasta de un 35% en promedio, dependiendo del sector. Esto a su vez exigirá un ajuste en la legislación vigente para evitar que, al hacerse el cambio, se incurra en causales de liquidación de las compañías.

Los expertos recomiendan aprovechar el cambio para 'limpiar los balances' y sacar de ellos toda la 'basura' introducida a lo largo de los años. Si bien, en el balance de apertura se dará (casi que con certeza) una disminución del patrimonio y seguramente de la utilidad, en los estados financieros posteriores, la situación tenderá a mejorar.

Otro punto importante y que debe tenerse en cuenta, es empezar a trabajar de inmediato en aquellos aspectos que requerirán modificación del software contable de la compañía, pues normalmente esos ajustes son muy delicados y cualquier cambio puede desencadenar errores que dejen fuera de servicio otros programas con los que interactúa el sistema. Los expertos también señalan, que en el mercado aún no se consiguen paquetes contables que cumplan con todos los requerimientos necesarios para la adopción del nuevo sistema.

Adoptar el nuevo sistema no es un proceso sencillo
Una de las grandes dificultades que las empresas deberán enfrentar en su proceso de adaptación a las nuevas normas, tiene que ver con la contabilidad actual, que en muchos casos refleja más una realidad fiscal o tributaria, que una realidad económica, y las normas internacionales lo que buscan y exigen, es que la información contable permita conocer con certeza, el verdadero valor de una compañía.