Capacitación: ¿obligación o decisión estratégica?

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El “ownership” dejó de ser moda y se convirtió en una realidad

Beatriz Otero Bouzas

La capacitación es definitivamente un ciclo virtuoso. Si las compañías asumen el rol de comenzar a incentivar a sus colaboradores, luego éstos se profesionalizan, mejoran su desempeño, y si la empresa los acompaña en este trayecto, logran abrir un amplio camino de oportunidades de carrera.

Hoy, con la velocidad en que se desarrollan los cambios y los desafíos a los que los profesionales se enfrentan en el día a día laboral, estar actualizado significa renovar ideas, adquirir nuevos conocimientos que contribuyan con el éxito profesional, mejorar la motivación, el compromiso y, por ende, aumentar la productividad a niveles insospechados.

El llamado “ownership” dejó de ser una moda y se convirtió en una realidad: hoy son muchas las empresas, especialmente multinacionales, que ofrecen capacitación como una oferta ante la demanda de sus crecientes talentos. Esta nueva estrategia supone más libertad para el colaborador, pero también la responsabilidad personal por su desarrollo.

Contar con colaboradores capacitados a la vanguardia de los nuevos requerimientos, aumenta las posibilidades de que éstos puedan crecer internamente y ocupar nuevas funciones, de manera rápida y eficaz, reduciendo los índices de rotación que solían presentarse en el pasado.

Por lo anterior, cada vez es más relevante que las empresas incorporen la innovación y la tecnología a este propósito, donde la experiencia del colaborador sea enriquecida, sus necesidades y estilos tomados en cuenta y puedan obtener el conocimiento y la información que requieren en la forma, manera y tiempo que la necesitan de manera simple y oportuna.

Muchas compañías apuestan al desarrollo de sus colaboradores ofreciendo una amplia gama de recursos de formación disponibles en línea (online) que les permita decidir entre la oferta disponible, enfocarse en áreas de competencia que fueron identificadas a través de las conversaciones de desarrollo que mantienen con sus jefes. De esta forma, personalizan su proceso y se adueñan de su curva de desarrollo al buscar incrementar su conocimiento en aquellas áreas o competencias que requieren en el presente, para alcanzar sus retos tanto personales como profesionales a futuro.

En la actualidad, las plataformas virtuales amplían el alcance, incrementan eficiencias reduciendo costos y tiempos que eran requeridos de desplazamiento en el pasado, al tiempo que democratizan el conocimiento: ¿quién hubiera imaginado años atrás contar con presentaciones de expertos de Harvard Business School a solo un clic de distancia y financiados por su propia compañía?

Es una decisión estratégica para las compañías que sus colaboradores puedan actualizar y desarrollar sus habilidades de negocio y para esto hoy en día, existen muchas plataformas disponibles como “Skillsoft”, “Harvard ManageMentor” y “Education First”, en donde los colaboradores pueden liberar todo su potencial, perfeccionando sus habilidades profesionales y de liderazgo (y por qué no, en aristas diferentes a su formación universitaria).

Por supuesto, promover un proceso de capacitación liderado por los colaboradores no es una tarea sencilla, pero tampoco imposible. Como todo proceso humano, surgen retos que se pueden superar con el soporte de los supervisores y el equipo de liderazgo de la empresa, así como también; con mucha creatividad.

En esta etapa en la que todas las compañías apuestan por el empoderamiento de los colaboradores, es oportuno preguntarnos, si la capacitación que hará crecer a la gente en el futuro debe seguir siendo vista como obligación, o en su lugar debe moverse a un modelo estratégico de oferta y demanda dentro de nuestra cultura organizacional.

Beatriz Otero Bouzas, Learning Manager GSK Pacific Cluster

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