Conozca algunos detalles de la vida de Brett Icahn, el aprendiz del Lobo de Wall Street

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Icahn se graduó en la Universidad de Princenton, desde donde logró un puesto como becario de Goldman Sachs.

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El hijo de Carl Icahn se ha ganado el respeto de su padre tras la exitosa gestión del fondo Sargon. Brett Icahn y su socio percibieron 260 millones de dólares en 2016 por la gestión de Sargon. El único hijo de Carl Icahn asesora hoy a su padre en las inversiones del imperio familiar Icahn Enterprises.

Carl Icahn puso a prueba a su único hijo varón, Brett, con la gestión de una cartera de inversiones bajo el nombre de Sargon y valorada en 3.000 millones de dólares (2.550 millones de euros) en 2012. El financiero del que dicen que inspiró la película El lobo de Wall Street aplicaba así sus tres mandamientos para introducir a sus hijos en la empresa: que empiecen pronto, que se les trate como a un empleado cualquiera (“uno tiene que ser más duro con ellos que con nadie”, dice) y que se pruebe su temple.

El aprendiz de inversor tenía entonces 32 años y demostró que el olfato para los negocios también se hereda. Brett Icahn y su socio, David Schechter, recibieron en 2016 una retribución de US$260 millones por la exitosa rentabilidad de Sargon, de la que más que duplicaron su tamaño en cuatro años. Según el acuerdo que alcanzaron con Carl Icahn en 2012, Brett y Schechter recibirían un pago único en septiembre de 2016 equivalente al 7,5% del beneficio generado por Sargon, siempre que se alcanzara un retorno anual de 4%.

Ese pacto convirtió a Brett enuno de los gestores mejor pagados del mundo y le abrió un hueco ensolitario en el competitivo universo de Wall Street, donde su padre ha brillado durante décadas por su agresividad, templanza, frialdad yvisión de los negocios. “Las decisiones que tomaron fueron sólo un poco diferentes a las que yo habría tomado”, dijo el inversor sobre su primogénito.

El hijo de Carl Icahn y la bailarina checa Liba Trejbal se ganó también entonces el puesto de asesor en Icahn Enterprises, el hólding familiar que invierte en negocios como la automoción, energía, entretenimiento, ferrocarril, envasado de alimentos, metales, minería e inmuebles. Bajo su puesto, que mantiene desde 2016 y por el que recibe un salario de unos US$200.000 anuales, Brett Icahn proporciona asesoramiento exclusivo a su padre respecto a su cartera de inversiones y reparto de capital de una fortuna que asciende a cerca de US$20.000 millones. Antes de gestionar Sargon, Brett fue analista de inversiones en Icahn Capital, otra de las sociedades del imperio familiar.

Brett Icahn se graduó en la Universidad de Princenton, desde donde logró un puesto como becario de Goldman Sachs. Poco después y antes de unirse a la empresa de su padre, creó Myelin Media, hoy integrada en Icahn Associates Corporation y especializada en la promoción de videojuegos. Además, produjo películas como Perkins’14.

Su trayectoria en el mundo del cine le llevó no solo a comprar el apartamento de Manhattan donde se rodó Nueve semanas y media (lo puso en venta en 2014 por cerca de 4 millones de dólares), sino a tener un papel clave en el intento de adquisición de su padre del gigante canadiense audiovisual Lionsgate.

La presión de Icahn como inversor activista provocó, entre otras cosas, que Lionsgate se desprendiera de varios activos en 2009. Sin embargo, el persuasivo financiero no fue capaz de convencer al equipo de gestión de la compañía de que nombrara consejero a su hijo, lo que derivó en una tensa relación que concluyó en 2011, cuando Carl Icahn aceptó vender su 33% en Lionsgate por 309 millones de dólares.

Éste no fue, sin embargo, el mejor acuerdo que ha alcanzado el empresario en su prolífica historia, ya que, dos años después, el mismo porcentaje se valoraba en el mercado en 1.270 millones de dólares, es decir, cuatro veces más.

En cambio, el imperio Icahn ha protagonizado dos inversiones muy afortunadas en los últimos años gracias al olfato de Brett: Netflix y Apple. En 2012, el inversor junior convenció a su padre para que invirtiera en la plataforma de televisión online Netflix, que entonces era una promesa en ascenso y hoy es una estrella de Wall Street responsable de la revolución del mercado audiovisual en todo el mundo.

Hace cinco años, Netflix valía menos de 18.000 millones de dólares en Bolsa. Hoy, la tecnológica alcanza una capitalización bursátil de casi 180.000 millones de dólares. Icahn compró cerca del 10% de las acciones de Netflix en 2012 cuando su precio estaba en 58 dólares. En 2013, se desprendió de casi la mitad de la participación por 341 dólares cada acción y, a partir de entonces, fue vendiendo paulatinamente hasta salir del todo en 2015 tras lograr un beneficio neto de 2.000 millones de dólares.

Brett y su socio Schechter sugirieron también al veterano inversor que tomara una participación en Apple. Carl Icahn les hizo caso y entró en el fabricante del iPhone, del que se ha convertido en uno de sus principales defensores. En 2014, Brett Icahn ya vaticinó para Apple un precio objetivo por acción de US$200 que la compañía podría alcanzar en las próximas semanas y que la convertiría en la primera empresa valorada en US$1 billón es en Wall Street.

Brett también fue responsable de la entrada del imperio Icahn en otras tecnológicas, como eBay y Nuance Communications.

Un ADN de inversor activista

Pese a contar con una posición asegurada en el enorme imperio de su padre, Icahn Enterprises, Brett también ha intentado volar en solitario. Según publicó ‘The Wall Street Journal’, el hijo de Icahn y su socio, David Schechter, trataron de poner en marcha en 2014 su propio hedge fund con sede en Miami y especializado en el activismo inversor, siguiendo los pasos de Carl Icahn. El reputado empresario tenía previsto financiar la nueva firma con 1.000 millones de dólares en efectivo a cambio de una participación minoritaria. Sin embargo, las negociaciones fracasaron finalmente sin que trascendieran los motivos. Es muy probable que Brett asuma algún día la gestión del imperio Icahn cuando su padre decida jubilarse, pero no hay, de momento, ninguna señal de que la sucesión vaya a producirse a corto plazo. El multimillonario financiero de 82 años sigue de esta manera la filosofía de otro peso pesado de Wall Street: Warren Buffett. Con el dueño de Berkshire Hathaway, Icahn comparte una exitosa estrategia y una enorme fortuna. Pero sus estrategias y personalidades no pueden ser más diferentes. Mientras Icahn es conocido por su agresividad, Buffett prefiere las operaciones poco hostiles y a muy largo plazo. El conocido como oráculo de Omaha, de 87 años, tampoco ha revelado todavía sus planes de sucesión.

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