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Despido silencioso, ésta práctica que obliga a los empleados a irse de las compañías

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Se les comienza a hostigar, carga de trabajo, a ignorar o no se les reconoce con el fin de que renuncien

El Economista - Ciudad de México

¿Alguna vez has visto o vivido que los líderes comienzan a ignorar a alguno de los empleados, les dan mayor tareas, los hostigan o comienzan a irrespetar a propósito? Tal vez has sido víctima del despido silencioso, práctica antiética que tiene la misión de hacer renunciar a los empleados.

En los últimos días ha estado en auge el tema de “renuncia silenciosa”, donde los empleados ya no son productivos y hacen lo mínimo de trabajo para no perder su empleos, pero del otro lado está el “despido silencioso”, que de acuerdo con la firma de investigación Gallup, se aplica cuando los empleados no son tomados en cuenta, no hay oportunidades de desarrollo o crecimiento, no hay aumento salarial, no tiene retroalimentación y se abusa de sus labores.

Antonio es ejecutivo de ventas desde hace 10 años y en su penúltimo empleo, fue víctima del despido silencioso, pues a pesar de la dedicación que ponía, las acciones de la empresa en la que estuvo dos años, lo hizo sentirse desvalorizado, tenía altas cargas de trabajo, no se le dieron ascensos y al final, su jefe directo parecía que la hacia la vida imposible.

“Puede sonar muy infantil pero la verdad es que tenía actitudes pesadas como asignarme tareas bien tarde, no darme las herramientas que necesitaba para hacer mis labores, recriminarme a cada rato por lo que hacía aunque estuviera bien, presionarme para tener todo ‘para ayer’ como siempre decía y muchas cosas más. Llegue al punto que ya no pude más y terminé renunciado”, narró en entrevista.

Al final, el jefe de Armando logró su cometido de hacer que se fuera, pues después el ejecutivo supo por voces de colegas que sí quería hacerlo renunciar para meter a trabajar a uno de sus amigos. “Al final creo le fue peor porque las ventas se fueron para abajo y los resultados no eran lo mejor, hasta puso en crisis al área”.

Bonnie Dilber, directora del equipo de reclutamiento comercial de la empresa Zapie, quien ha sido de las difusoras del término también conocido como quit firing, menciona que crear ambientes laborales inestables, aislar a las personas y no valorarlos, provocarán que quieran irse de la empresa, lo que en términos generales es mejor al no tener que dar la liquidación como cuando se despide al colaborador.

A nivel mundial, uno de cada cinco empleados planea dejar su empleo este año, lo que ha derivado en la gran renuncia, que de acuerdo con el Foro Económico Mundial es el número de personas que han dejado voluntariamente su trabajo y que desde la pandemia, ha generado un récord. Muchas de la razones para renunciar son las condiciones laborales, económicas y el equilibrar la vida personal.

Estas motivaciones surgen en gran parte, por el ambiente que se vive en las empresas y la forma de ser de los líderes, lo que pueden ser casos de despido silencioso.

Al primer trimestre del año, en México se reportaron 773,252 renuncias, indica la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Las razones son muchas pero entre lo que más destaca es la forma de trabajo de las empresas, salarios y mejores condiciones para tener una vida más saludable.

¿Despido silencioso o renuncia silenciosa?
El tener malas prácticas con los colaboradores puede derivar en la disminución de productividad, falta de proactividad y compromiso, y hacer lo mínimo porque no se sienten valorados, síntomas que corresponden a la renuncia silenciosa. Entonces, ¿la renuncia silenciosa se da por despido silencioso o al revés?

Por ejemplo, cuando Antonio padeció el mal trato de su jefe, dejó de aportar y hacer muchas cosas que en un principio realizaba, porque “no importa lo que hiciera, igual no lo valoraba, solo me dedicaba a sacar lo básico. Llegué a pensar en el famoso dicho ‘si no me corren no me voy’ pero al final ya no aguanté”.

En esta situación están más mexicanos, pues de acuerdo a un sondeo de OCCMundial, 43% de los colaboradores considera que aunque den su mejor esfuerzo, no podrá crecer en sus empresas ni serán valorados, solo 3% afirmó que sí los apreciarán.

Antonio tardó en irse de la empresa aunque ya no aguantaba porque no tenía un trabajo de respaldo y el soportar el ambiente, le dañó su salud. Como él, muchos mexicanos no pueden renunciar a sus empleos, porque a diferencia de otros países donde se da la renuncia por no tener condiciones adecuadas, en México se soporta hasta tener algo seguro por lo que en lugar de la “gran renuncia” cae en la “gran resignación”.

De acuerdo con Deloitte, esta permanencia puede verse por la empresa como síntoma de lealtad, cuando realmente las personas no tienen otra opción.

Al final, Antonio se fue sin tener algo seguro, su salud ya no podía resistirlo y la buena noticia es que en un par de meses, entró a una empresa donde todo es diferente, hay calidad humana y oportunidades en todos los sentidos. Su líder, a diferencia del pasado, lo inspira y le ayuda a crecer.

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