El buen vestir: proyecte su imagen y la de la empresa

Fernando Albán Díaz del Castillo

Con solo salir a la calle, entrar a un restaurante o asistir a cualquier evento, uno puede percatarse de que la forma como la gente se viste es cada vez más descomplicada; pero esa descomplicación no significa, que para hombres y mujeres, el tema haya dejado de ser importante; todo lo contrario, hablar de la forma adecuada de vestir en el trabajo, puede despertar increíbles susceptibilidades y el asunto puede ser considerado como una intromisión en el ámbito personal del trabajador.

Sin duda, estamos atravesando por un periodo de transición en la moda e incluso una rebeldía hacia ciertos accesorios tradicionales del atuendo, especialmente hacia el uso de la corbata.

Es muy probable que en los próximos cinco años, hayamos establecido nuevos códigos sobre lo que es adecuado usar en cada ocasión, aunque seguramente continuaremos aceptando que ciertos artistas y personajes se vistan como buenamente quieran. Pero, suceda lo que suceda en ámbito de la moda, la ocasión seguirá siendo lo que rija y defina la forma de vestir que la sociedad considere como 'adecuada' para la oficina: aquellos que atienden en forma personal a los clientes, asisten a reuniones dentro y fuera de la empresa y cargan de alguna manera con la imagen de la compañía, deberán continuar usando trajes formales, teniendo muy presente la agenda de cada día.

Lo más adecuado para este grupo sigue siendo el vestido completo en los hombres y el vestido con chaqueta, así como el sastre para las mujeres, bien sea con falda o pantalón, ojalá acompañado de algún accesorio que lo haga más llamativo.

Quienes han abolido la corbata, deben poner mucha atención en la camisa y su tipo de cuello, así como en el cinturón que, sin la corbata, se torna más visible. Pero en todos los casos, hay que tener en cuenta que la forma como nos vestimos comunica mucho de nosotros mismos y es parte esencial de la imagen que proyectamos a diario; la elegancia y buen arreglo personal, así como la dejadez en el vestir, reflejan la importancia que nos merece nuestro interlocutor; revela nuestros estados de ánimo e incluso, deja al descubierto lo bien o lo mal que nos sentimos con nosotros mismos.

Por lo tanto, quien quiere surgir dentro de la compañía y quien quiere representarla con altura, bien hace en cuidar todos los aspectos de su presentación personal, asegurándose, especialmente, de llevar el traje adecuado para cada ocasión.

Últimamente, las mujeres gozan de mayor libertad para vestir y encuentran en el mercado una gran variedad de estilos y diseños que no necesariamente son los más adecuados para ir a la oficina: tacones excesivamente altos, faldas muy cortas, escotes pronunciados, así como prendas muy ajustadas y transparentes, disuenan en el trabajo. Tampoco es recomendable el uso excesivo de maquillaje, perfumes y accesorios.

En el caso de los hombres, el uso de camisetas, con o sin mangas, sudaderas, sandalias y tenis, no es aconsejable en un ambiente laboral; prefiera las camisas de cuello y manga larga, pantalones de paño o dril, los zapatos de cuero y una chaqueta antes que un suéter. Las medias deben ser del mismo color del pantalón y no descuide el estado y brillo de sus zapatos.

Código de vestir para quienes trabajan en planta
Quienes trabajan en las plantas, normalmente deben cambiarse al llegar a la empresa y usar un uniforme o atuendo especialmente diseñado para el oficio, por lo que su forma personal de vestir puede no ser muy relevante; por último, los que trabajan lejos del ojo escrutador de los clientes, podrían vestir de manera más descomplicada, sin que esto afecte significativamente la imagen del negocio.