Laboral

El rasgo clave de un gran gerente ya no es el liderazgo, es saber ubicar a su gente

Gráfico LR

Un estudio encontró que los líderes de mayor desempeño son aquellos que impulsan a sus colaboradores a moverse hacia roles más adecuados a sus habilidades laborales

Valentina Sánchez Forero

Durante años, el debate sobre qué hace a un buen gerente ha girado en torno a cualidades como el liderazgo, la visión estratégica, la empatía o la capacidad de motivar equipos. Sin embargo, un estudio reveló que el rasgo que realmente distingue a los mejores jefes es su habilidad para identificar las fortalezas de las personas y guiarlas hacia los roles donde pueden rendir mejor.

La conclusión proviene de un estudio de más de 10 años que analizó el desempeño de 200.000 trabajadores y 30.000 gerentes en 100 países. Los resultados, difundidos por The Wall Street Journal, muestran que los gerentes más exitosos no son necesariamente los más carismáticos ni los más exigentes, sino aquellos que saben reubicar talento de manera inteligente.

La investigación parte de una premisa: casi todos reconocen que un buen gerente debe tener habilidades técnicas y humanas. Sin embargo, el análisis demuestra que hay un atributo que suele pasar desapercibido y que debería ocupar un lugar central: la capacidad de descubrir talentos ocultos y alinearlos con las necesidades de la organización.

En lugar de limitarse a exigir resultados dentro de un mismo cargo, los gerentes de alto desempeño impulsan a sus colaboradores a explorar nuevos roles, incluso en áreas distintas.

¿Cómo se hizo el estudio?

Para identificar a los mejores gerentes, el estudio se enfocó en aquellos que ascendieron más rápido que sus pares dentro de la empresa. Estas promociones tempranas estuvieron acompañadas de otros indicadores de mérito, como aumentos salariales sostenidos y calificaciones sobresalientes en evaluaciones de desempeño de 360 grados.

Al final del proceso, una cuarta parte de todos los gerentes fue clasificada como de alto rendimiento. La clave del estudio estuvo en observar qué ocurría cuando los gerentes rotaban de equipo, una práctica común en grandes multinacionales. Dos equipos recibían nuevos líderes; uno quedaba bajo un gerente promedio y el otro bajo un gerente de alto rendimiento.

LOS CONTRASTES

  • Juan Sebastián BohórquezPsicólogo de la Universidad el Bosque

    “Hoy se está viendo que las habilidades blandas aportan al desarrollo de las compañías, porque es una nueva forma que observa el crecimiento que tiene el empleado”.

Dado que los equipos eran similares, cualquier cambio en resultados podía atribuirse directamente al jefe. ¿Qué ocurrió? Los empleados que trabajaron con gerentes de alto desempeño tuvieron 40% más de probabilidades de cambiar de rol dentro de la empresa en los años siguientes. No se trató de ajustes menores, sino de movimientos incluso hacia áreas completamente distintas.

Y ese cambio se reflejó en el bolsillo. En promedio, estos trabajadores ganaron 13% más salario y registraron niveles de productividad 16% superiores frente a quienes estuvieron bajo gerentes de menor desempeño. “El cambio de empleo explicó 64% del aumento salarial de trabajadores”, señaló el análisis.

Es importante destacar que, entre los hallazgos, se encontró que los beneficios no desaparecieron cuando el gerente dejó el equipo. A diferencia de lo que ocurriría si el efecto fuera solo motivacional, la mejora en ingresos y movilidad se mantuvo por años. En otras palabras, esto indica que los mejores gerentes empujan resultados de corto plazo y transforman trayectorias profesionales.

Los datos muestran que los gerentes de alto rendimiento dedicaron 19% más tiempo a reuniones uno a uno con sus colaboradores. En esos espacios, detectaron intereses y habilidades que no siempre estaban reflejadas en el cargo formal. En entrevistas, los empleados describieron a estos jefes como mentores que ofrecían retroalimentación y creaban oportunidades alineadas con las aspiraciones individuales.

Un trabajador relató que su gerente identificó su interés por el diseño gráfico durante una presentación rutinaria y le dio la oportunidad de liderar una campaña. En otro caso, un empleado logró migrar al área de marketing digital tras recibir apoyo para capacitarse y realizar un cambio de rol.

En términos generales, el estudio demostró que el desarrollo de talento debe ser un indicador central del desempeño gerencial. “Los líderes deben ser medidos y recompensados por desarrollar talento a través de reasignaciones inteligentes, no solo por la producción del equipo”, advierte el informe. También subraya que esta tarea no debe recaer únicamente en recursos humanos. Detectar fortalezas y guiar carreras es parte esencial del rol del gerente.

No se trata solo de mover personas, sino inspirarlas a moverse a nivel profesional

El estudio señala que la idea no es solo de mover personas de un cargo a otro. Los altos directivos también lograron motivar a sus equipos a buscar nuevas oportunidades por iniciativa propia. El estudio demostró que quienes trabajaron con este tipo de gerentes tuvieron 9,7% más de probabilidades de completar su perfil en plataformas internas de empleo y 50,5% más de probabilidades de asumir asignaciones temporales fuera de sus equipos habituales. En la práctica, esto significa que estos líderes despiertan la confianza.

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