Geomarketing del vino y las bebidas espirituosas ¿para cuándo Colombia?

Javier Carranza Tresoldi

El geomarketing nació de la confluencia de la geografía y el marketing permitiendo analizar la situación de un negocio mediante representaciones gráficas generadas en cartografía digital que va más allá del clásico mapa del aula de clases.

Estas herramientas también ayudan a facilitar la comunicación sobre las bondades de un territorio determinado y son usadas por productores de alimentos y bebidas para promocionar sus productos lo mismo que promocionar circuitos de turismo local para atender las demandas de las más amplias diversidades.

Una aplicación específica de esta disciplina es el geomarketing aplicado al turismo, especialmente ideado para guiar a viajeros interesados en determinada temática territorial generalmente relacionada a la cultura, el arte o una producción de bienes local.

Estas herramientas consideran la participación de los viajeros en diferentes etapas de su viaje y a veces se apoyan en dispositivos móviles para generar concurrencia a restaurantes, hoteles, destinos, parques y otras atracciones.

Un producto que clásicamente combina la tierra y la producción es el vino. La seducción bucólica que su producción connota ha llevado a muchos amantes de la bebida a querer aventurarse a las tierras donde se produce.

Varias películas filmadas en la zona del mítico Napa Valley, entre ellas 'Sideways' o 'Bottle Shock' (guerra de vinos), así lo atestiguan. Estos filmes entraman de forma magistral la ubicación de viñas con la embriagante aventura del amor, tan esquiva para ciertas almas cuando de alcohol se abstienen.

Los españoles han sabido sacar provecho del enamoramiento etílico que la tierra del vino promete.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja- que fomenta y controla la calidad de los vinos de esa región española – ha sabido aprovechar esta oportunidad generando todo un estudio cartográfico digital para sus bodegas por medio de la aplicación arcgis.com y publicándolo en http://es.riojawine.com.

En el sitio se pueden consultar las bodegas con Denominación de Origen Rioja incluyendo información de cada añada, disponibilidad de sesiones de cata y horarios de visita.

Los amantes del vino pueden con esta aplicación emprender su periplo enológico al tiempo que conocen nuevos paisajes, además de toda una oferta de arte, historia y cultura de la zona.

La oferta incluye viajar a la vez que se visitan establecimientos gastronómicos locales distintivos, si se tiene además de buen paladar un buen diente.

La ruta cartográfica española incluye al Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, que posee una destacada colección etnográfica, de obras artísticas relacionadas con el mundo del vino, o incluso una curiosa colección de más de 3000 sacacorchos.

Los chilenos, por su parte, no se quedan atrás. Por medio de un proyecto financiado con fondos estatales de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) han producido un mapa digital de viñedos para mejorar el conocimiento sobre el sector y para explotar de manera más provechosa las potencialidades de la región del sureño Maule.

La iniciativa aporta información precisa sobre las viñas y sus plantaciones, régimen de riego y otros múltiples datos.

A la plataforma se puede acceder en línea y permite a más de cinco mil productores beneficiados armonizar las bellezas de la región con su propia oferta vinícola.

El proyecto chileno integra un sistema de control de gestión que incorpora una plataforma gráfica y digital con la ubicación territorial de cada plantación vitivinícola superior a una hectárea.

El esquema en Chile se pensó para facilitar la información a viajeros y consumidores, optimizando los recursos de información para los circuitos turísticos locales.

¿Y en Colombia qué?
Estas aplicaciones pueden enseñar mucho a los fabricantes de vinos locales o aún mejor, los de ron y de aguardientes que están regados por toda la extensión del país.

Un desarrollo cartográfico digital que identifique la oferta de nuestro ron y aguardientes en su terruño – junto a la cultura salsera o vallenata – dispararía buenos proyectos de desarrollo local que integrarían turismo y las orgullosas producciones locales de licores y cultura.

El maquinista y acompañantes de la locomotora del desarrollo tienen la palabra.