Hable en público con gusto y sin susto

Fernando Albán Díaz del Castillo

‘Hable en público con gusto y sin susto’ es el título del libro recientemente lanzado al mercado por Ignacio Arizmendi Posada, comunicador de la Universidad de Navarra, periodista e instructor, que a lo largo de 25 años recorrió el país dictando seminarios de desarrollo gerencial, con los que se buscaba mejorar las competencias del personal directivo de distintas organizaciones.

La obra es un interesante y ameno compendio de consejos prácticos, citas y experiencias de grandes oradores, que puede ser de mucha utilidad, para todo aquel que aspire a mejorar sus habilidades para hablar en público.

¿De dónde nace la idea de escribir este libro?
Es un tema que vengo desarrollando a lo largo de muchos años y en mi experiencia con directivos de diferentes niveles, me di cuenta de que muchas personas tienen serias dificultades para hablar eficazmente en público, algunas veces porque no conocen el tema bien, o lo conocen pero no conocen las técnicas de transmisión y de transferencias, o porque, a pesar de dominar el tema, tienen mucha desconfianza en sí mismos o carecen de habilidades para 'dominar' a un grupo y mantenerlo atento e interesado. Siempre he creído que quien habla bien en público, puede alcanzar unos logros que no conseguiría, de no haber desarrollado esa habilidad.

¿Por qué produce tanto miedo hablar en público?
Porque exponer en público es exponerse en público. Cuando alguien hace una exposición o presenta un informe, se está exponiendo a que hablen mal de él, de su mirada, de su apariencia, de las ideas que tiene, de la manera como trasmite el tema; juzgan si lo conoce bien, si está mintiendo y si es sincero. El orador está expuesto a una serie de enjuiciamientos que no se pueden evitar; el temor a ser juzgado, es un temor que está intrínsecamente vinculado al temor de hablar en público, y es precisamente eso lo que busca el libro: dejar atrás ese temor.

¿Usted cree que un gerente necesariamente debe hablar bien en público?
Es muy recomendable que un gerente al igual que un líder, desarrolle idóneamente la competencia de hablar en público. Evidentemente hay excelentes gerentes que no tiene desarrollada esa habilidad, pero la competencia de hablar en público debería cultivarse desde la niñez.

¿Cómo contarrestar la ansiedad y el miedo antes de iniciar una exposición?
Existen técnicas de relajación que pueden aplicarse antes de entrar en escena, como la respiración profunda, abdominal. También está todo lo que se puede hacer desde el punto de vista psicológico para aumentar la confianza en sí mismo: uno sabe que conoce el tema; que lo ha expuestos dos o tres veces, que conoce las técnicas de comunicación y de 'dominio' del público. Entonces lo importante es dominarlas actitudes personales y confiar mucho en sí mismo.

¿Cuál es el error más común de la gente al hablar en público?
Hay muchos errores, pero uno de los más frecuentes es el de la exclusión de la mirada, es decir, de no mirar al público. Muchos piensan que si miran a cada persona, se desconcentran y olvidan que mirar a cada persona, a cada oyente, es algo que comunica seguridad en sí mismo. Es una característica que le indica que el expositor es una persona transparente, que no oculta nada y que no le atemorizan los asistentes.

¿Por qué en su libro dice: 'Cuidado si va a leer en público'?
Porque quienes van a hablar en público leyendo, se olvidan de la gente, no la miran; se meten en el papel o en la pantalla. Leen en voz alta, que es muy distinto a leer en público. La lectura en público exige establecer contacto visual con los asistentes, darse cuenta de la reacción que están teniendo frente a la lectura, exige mover al menos una mano, exige expresión corporal. Si la persona se mete a leer y no vuelve a mirar a su público, a lo mejor, cuando levante la vista, ya no habrá nadie en el auditorio.

¿Qué consejo le daría a alguien que siempre ha temido hablar en público?
Así como a nadar se aprende nadando, a hablar en público se aprende hablando en público. Naturalmente eso implica que la persona estudie el tema, lo conozca, que lea algún libro sobre la materia o asista a un curso. Si la persona no habla en pública, jamás va a aprender a hacerlo bien.