Jefes: principales errores de los principiantes

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Fernando Albán Díaz del Castillo

Llegar a ser jefe es una de las principales aspiraciones de todo trabajador, pero tener a cargo un equipo de personas a quienes se debe motivar coordinar y dirigir, no es una tarea fácil, más aún cuando no se ha recibido alguna preparación previa y se empieza a ejercer el cargo en forma intuitiva y actuando mediante ensayo y error.

El primer problema al que se enfrenta el nuevo jefe, es el de cómo desligarse de su papel de compañero de trabajo y de sus antiguas funciones de técnico, para asumir el de cabeza de un equipo de trabajo y empezar a impartir las directrices con las que conseguirá alcanzar los objetivos del área a su cargo. El nuevo rol y la autoridad con la que ha sido investido, necesariamente le obligarán a marcar cierta distancia entre quienes antes eran sus colegas y ahora son sus subalternos.

Uno de los principales errores en que incurren los nuevos jefes, es el no saber cómo asignarle un trabajo a un colaborador y cómo impartir una orden, por lo que puede llegar a asumir una actitud que podría denominarse de “capataz” en la que todo se impone y no hay espacio para el diálogo y la concertación. Una de las cosas que más motiva a un trabajador, es sentir que es tenido en cuenta, por lo tanto, animar el diálogo y escuchar las sugerencias del trabajador frente a una nueva tarea que debe realizar, es una muy positiva herramienta para evitar las fastidiosas imposiciones.

Aprender a delegar y comprender que no es él quien tiene que realizar el trabajo, sino su equipo, es otra de las grandes dificultades que el nuevo jefe debe enfrentar a la hora de asumir la dirección de un equipo. El director técnico está fuera del campo, no puede patear una sola bola ni entrar a reemplazar a alguno de los jugadores; de igual manera, el jefe debe comprender que no puede hacer el trabajo de sus subalternos; tampoco puede esperar que ellos desarrollen la labor exactamente como él lo haría. Ahora su responsabilidad es dirigir, orientar, motivar y supervisar las tareas de otros.

El reconocimiento de los méritos del equipo y de cada uno de sus integrantes, será uno de los mayores motivadores que el nuevo jefe tenga a su alcance. Por el contrario, asumir como propia la idea o el trabajo de alguno de los miembros del equipo, será el primer paso para resquebrajar las relaciones con el personal a su cargo. Recuerde que en las empresas, tarde o temprano, todo termina por saberse y un acto así será repudiado por todos.

Otro error muy común es el de no establecer, desde el principio, los objetivos que perseguirá el equipo de trabajo y las funciones específicas de cada uno de sus miembros. Es muy importante que el nuevo jefe se reúna con su grupo para determinar el rumbo que tomarán y los principios y valores por lo que se van a regir; de esa manera todos sabrán hacia dónde van y dentro de qué parámetros moverse.

Para el nuevo jefe, la toma de decisiones, es un elemento adicional al que deberá enfrentarse al asumir la jefatura de un área. Ser capaz de decidir con rapidez y acertadamente en medio de circunstancias difíciles, determinará, junto con el buen manejo del personal a cargo, el futuro del nuevo jefe. Apoyarse en el equipo de trabajo a la hora de tomar una decisión, puede ser de gran ayuda, pero solicitar el consejo de todos y no decidir nada, erosionará rápidamente su imagen de líder ante sus subalternos y superiores.

Será indispensable ganarse la confianza de su equipo
Tenga en cuenta que deberá ganarse la confianza de su equipo y para ello es importante que todos sientan que cuentan con usted y que los va a defender en un momento dado. Otro elemento que no puede dejarse de lado, es el autocontrol; un jefe que se sale fácilmente de sus casillas y dice o hace cosas de las que después tiene que arrepentirse, no es un buen prospecto para asumir una jefatura.