La matainnovaciones: luchando contra la percepción de los derechos adquiridos

Whitney Johson

Nueva York En los negocios, la percepción de tener derechos inhibe la innovación. Y sin innovación, tenemos crecimiento económico aletargado. Durante las últimas décadas hemos producido una cultura que detesta el respeto.

Y si al empoderamiento le sacamos la fijación de responsabilidades, los empleadores, por ejemplo, podrían preguntarse si realmente tienen autoridad para bajar de categoría a los empleados cuando su desempeño es deficiente.

Al no responsabilizar a la gente a nuestro cargo, le ponemos en el cuello una soga de derechos adquiridos. Cuando mi hijo me ruega que lo deje quedarse en casa porque no estudió para un examen, una parte de mi quiere decirle que sí. Así sería su amiga. ¿Pero qué va a pasar cuando esté en la universidad o en un trabajo y no pueda cumplir? Es mejor que sufra ahora y no que sea peor mañana.

No reconocer el trabajo duro de los demás puede ser una forma de actitud “derechosa“, al igual que convertirme en una dictadora benevolente con mi personal, decidiendo que ya no se requiere buscar consenso. Yo sé lo que es mejor para los empleados, ¿cierto?. De hecho, los límites y desafíos pueden empoderarnos e infundirnos valor. Detrás de la mayoría de las grandes ideas empresariales hay una persona que tenía que resolver un problema, desde Marci Harris, CEO de Popvox, quien quería ayudar a los empleados del Congreso a manejar mejor los 350 millones de correos electrónicos que reciben anualmente de su base de electores, hasta Scott Cook, el cofundador de Intuit que aspiraba a ayudar a que la gente manejara sus finanzas más fácilmente.

Si resolvemos los problemas de nuestros hijos, estamos recortando nuestra oferta futura de innovadores y empresarios. La gente ocasionalmente opta por desorganizarse ella misma, pero es más frecuente que la desorganización venga del hambre de una mejor vida. Con razón 52% de las empresas nuevas creadas en Silicon Valley entre 1995 y 2005 fueron fundadas por inmigrantes.

La mayoría creemos que merecemos una oportunidad, rebosamos de confianza y competencia para cambiar el mundo. Es vital que también estemos equipados con la humildad para entender que cambiar el mundo requiere que nosotros cambiemos. La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad son derechos inalienables. Si ejercitamos propiamente estos derechos, habrá una tremenda innovación y crecimiento, incluso prosperidad. Entonces, no claudiquemos nuestros derechos sólo porque pensemos que los merecemos.

La importancia de resolver problemas
Los límites y desafíos pueden empoderarnos e infundirnos valor. Detrás de la mayoría de las grandes ideas empresariales hay una persona que tenía que resolver un problema, desde Marci Harris, CEO de Popvox, quien quería ayudar a los empleados del Congreso a manejar mejor los 350 millones de correos electrónicos que reciben anualmente de su base de electores, hasta Scott Cook, el cofundador de Intuit que aspiraba a ayudar a que la gente manejara sus finanzas más fácilmente.