La necesidad de crear nuevos estándares para las empresas globalizadas

Gregory Unruh

Las empresas se han convertido en uno de los principales agentes de la estructuración de la economía global y, por extensión, del gobierno global.

Esto confiere nuevas responsabilidades, no siempre bienvenidas, a los líderes empresariales. Una de éstas es reconocer que sus acciones pueden ayudar a consolidar las normas globales. Considere la corrupción, por ejemplo.

No hace mucho, sólo se esperaba que las empresas se atuvieran a las leyes y regulaciones de los países donde operaban. Esto funcionaba bien en Estados donde había gobiernos eficientes que representaban la voluntad del público. Pero conforme las empresas se volvieron globales, esparciéndose a mercados emergentes en búsqueda de recursos y mano de obra barata, los líderes corporativos se vieron forzados a involucrarse con instituciones débiles. Muchas de estas firmas calladamente participaron en sobornos y otras prácticas comerciales turbias que eran la norma en su respectivo país o región.

Actualmente, hay un creciente reconocimiento entre los líderes globales de que cada decisión que toman refuerza las prácticas existentes o las cambia. Por tanto, cada decisión comercial representa una oportunidad para forjar nuevos estándares globales.

Muchos líderes empresariales creen que la corrupción es forzada en su organización por políticos sin escrúpulos. Pero la corrupción tiene dos lados: la oferta y la demanda. No se puede tener un mercado sin ambos.

Y la empresa es el lado de la oferta. Cada decisión de participar en la corrupción refuerza una práctica corrosiva. Y cada decisión de resistirse a la corrupción es un esfuerzo por forjar una nueva forma de negocios globales.

Muchos líderes empresariales han decidido dedicar sus organizaciones a luchar contra la corrupción. Esto no es fácil y requiere una estrategia cuidadosamente trazada, pero muchos líderes lo ven como inversión a futuro.

La corrupción es apenas un ejemplo de estos nuevos estándares que están siendo forjados por los líderes empresariales globales. Los derechos humanos, la protección al ambiente y la igualdad en el lugar de trabajo están implícitos en las decisiones de los ejecutivos de ahora. Un número creciente de líderes globales está reconociendo este hecho y aceptando la responsabilidad que conlleva – pero todavía queda un largo camino por recorrer.