Alta Gerencia

La utilidad invisible

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Édgar Ibarra

Ha terminado el primer semestre del año y llegó el momento para hacer el balance correspondiente. Han sido meses complejos en los que, como nunca, el pesimismo fue de la mano con el golpe dado por la Reforma Tributaria al bolsillo de los colombianos. Además, de un gobierno concentrado en sacar adelante su agenda de negociación con las Farc y que olvidó las muchas tareas que hay pendientes en el sector empresarial.

A pesar de este entorno, los emprendedores sabemos por experiencia propia que “entre más bravo el toro, mejor la corrida” y que las dificultades nos ponen a prueba, para sacar lo mejor de nuestras capacidades.

Y así fue. Gracias a un equipo humano talentoso, comprometido, perseverante y que logró reinventarse todos los días, cumplimos los objetivos que nos trazamos a comienzos del año. Pero más allá del Ebitda o de la utilidad neta después de impuestos, hay algo más poderoso detrás de esas cifras, algo esencial y mágico, lo que realmente me alegra como empresario emprendedor, un concepto motivador que he llamado: la utilidad invisible.

Sí, la utilidad invisible. La que no se reporta a la Dian, ni se queda en los bolsillos de los corruptos. La utilidad invisible es aquella que se comparte por igual entre todos los integrantes del equipo y no se queda exclusivamente en el patrimonio de los socios. La que por arte de magia nos enriquece la vida con experiencia y conocimiento.

La utilidad invisible es el resultado de cumplir los compromisos con honestidad y calidad. Es la satisfacción de saber que estamos construyendo país con el pago cumplido de nuestros impuestos. Es la felicidad que produce crear un nuevo empleo para que un ser humano desarrolle sus capacidades con dignidad y pueda hacer sus sueños realidad. Es la tranquilidad de hacer negocios justos y rentables con los aliados del negocio. Es la sonrisa del cliente cuando ve sus requerimientos hechos realidad y podemos decirle ¡Voilà!.

Por supuesto que todos queremos mayores ganancias, que el negocio crezca y clientes por montón. Pero también, como empresarios emprendedores, debemos preguntarnos de vez en cuando sobre qué bases estamos construyendo nuestro éxito.

Y hay cifras que lo demandan, ya que Colombia tiene más potencial en emprendimiento que la Unión Europea, Norteamérica y Asia. De acuerdo a una investigación de la Universidad de Múnich, el potencial emprendedor de Colombia, equivalente a la capacidad y el interés de la población de crear su propio negocio, es más alto que el promedio regional y global.

Además, el informe Global Entrepreneurship Monitor Ager 2016 explica que el potencial emprendedor de la población colombiana es de 80%, mientras que el promedio latinoamericano es de 71% y el mundial de 43%.
Concluye el estudio que, para la clase emprendedora colombiana, el reto está en transformar el emprendimiento en una forma de hacer negocios ‘impulsada por la oportunidad’ en lugar de ‘basada en la necesidad’.

Por esta razón, los emprendedores debemos aprovechar la oportunidad de ser la nueva sangre del empresariado colombiano, para impulsar el crecimiento de la utilidad invisible en paralelo con el Ebitda. Porque como dice la famosa frase de El Principito: “lo esencial es invisible para los ojos”.