Llevar trabajo a casa ¿una práctica deseable?

Fernando Albán Díaz del Castillo

Muchos son los trabajadores que al finalizar la jornada laboral, abandonan la oficina con un pesado maletín cargado de documentos, facturas o informes que aspiran revisar en casa.

Seguramente muchos admirarán su dedicación al trabajo y no faltarán los jefes que se declaren complacidos por la capacidad laboral del empleado; pero, ¿es esta una práctica sana, o está la empresa fomentando un mal hábito que le puede generar serios inconvenientes hacia el futuro?

Comencemos analizando las causas por las que un colaborador se ve obligado a llevar trabajo a la casa. Lo más común sería pensar que el empleado tiene una sobrecarga de tareas y que el tiempo que está en la oficina no es suficiente para desarrollarlas. Pero antes de afirmar este hecho como cierto, es conveniente evaluar la forma como el empleado distribuye su tiempo a lo largo de la jornada laboral. Es muy probable que la causa del problema sean distracciones, reuniones, interrupciones o mala distribución de la agenda, por solo mencionar algunas.

Muchas veces, la atención de llamadas telefónicas y citas, así como el exceso de ruido en la oficina, pueden dificultar la realización de tareas que exigen cierto grado de concentración; el trabajador puede preferir un entorno más calmado, como el de su casa para abordar estos asuntos. Pero si el empleado plantea el problema, la empresa seguramente encontrará una fácil solución, adecuando algún espacio más silencioso o brindándole apoyo para que pueda organizar mejor su trabajo. También está el caso de aquellos que no saben decir que NO y se van sobrecargando de responsabilidades, hasta que la única manera de cumplir con ellas, es trabajando tiempo extra en casa, a costa del deterioro de sus relaciones familiares y sociales. Y, por supuesto, siempre estará el caso del jefe que exige más de la cuenta y presiona a su equipo para demostrar eficiencia ante sus superiores.

Pero es posible que las causas, por las que el trabajador esté llevando trabajo a casa, sean muy personales, pero no por eso, menos importantes de detectar y conocer. Quien busca huir de sus responsabilidades compartidas en el hogar, encuentra en el trabajo una excelente excusa para no tener que ocuparse de los niños, la comida o el lavado de la loza. También está el caso del soltero que no tiene nada que hacer cuando termina la jornada laboral y el trabajo le llena un vacío que no sabe cómo manejar.

Sea cual sea la causa, el hecho de que un trabajador esté llevando trabajo a la casa no debe pasar inadvertido para la empresa. Un trabajador integral, es aquel que logra balancear sus actividades, dedicando tiempo a lo laboral, familiar y social, sin dejar de lado aficiones y la práctica de deporte. Si el trabajador dedica a lo laboral más de 50 horas a la semana, necesariamente estará sacrificando los demás aspectos de su vida.

El trabajo en exceso pasará factura y el trabajador podrá manifestar síntomas de estrés, como depresión, insomnio y ansiedad. Las empresas buscan que los problemas personales y familiares del trabajador se queden en casa para no afectar el desempeño laboral; de igual manera, no deberían permitir que los trabajadores llevaran trabajo a casa, pues están contribuyendo al deterioro de las relaciones del trabajador. También es importante analizar hasta dónde, los documentos que el trabajador saca de la empresa, pueden generar peligrosas filtraciones .

Posibles consecuencias graves para la salud
Según estudios realizados en Estados Unidos y Canadá, los trabajadores con mayor preparación académica, son los que más trabajo llevan a la casa. Quienes dedican al trabajo más de 50 horas a la semana, son candidatos a arruinar su vida familiar y social y a contraer las enfermedades derivadas del estrés. La irritabilidad se manifestará permanentemente y pueden llegar a presentarse enfermedades cardiovasculares.