Los atributos que todo empleado busca en un buen jefe

Fernando Albán Díaz del Castillo

Es indudable que una de la personas que más influye en la vida laboral y privada de todo empleado, es su jefe; de su estilo de dirección, de la forma como imparte las órdenes, del buen o mal trato que le da a cada colaborador, así como de su buen o mal genio, depende en gran medida la motivación con que cada mañana los empleados llegan a trabajar a la empresa.

No hay nada más desbastador que una mala relación con un jefe, porque afecta tanto al individuo, que puede llegar a repercutir en las relaciones de este con su familia y su entorno.

Tener un buen jefe es como ganarse una lotería de bienestar, un pase de motivación y creatividad, un lapso de tiempo en el que el entusiasmo se apodera del trabajador. Tener un mal jefe, por el contrario, hace que las tardes de domingo se vuelvan un calvario y los lunes en la mañana un camino hacia el patíbulo, para enfrentar una realidad de la que solo puede huir renunciando a un trabajo, del que se deriva todos los ingresos.

¿Qué es lo que un empleado aspira a encontrar en su jefe para que el trabajo se vuelva una fuente de realizaciones y logros? Aquí algunas pistas que le permitirán evaluar su estilo de dirección y el efecto que puede estar causando en sus empleados:

Claridad en las órdenes
A muchos jefes les cuesta expresar qué es lo que realmente desean; algunos lo piensan pero no lo dicen, otros creen que su manera de ver las cosas es compartida por todos y por lo tanto no es necesario ser explícito. Nada más errado. Entre más claramente usted defina qué es lo que quiere, cuál es el objetivo que persigue y para cuando necesita un determinado trabajo, mejores resultados obtendrá. Recuerde que nadie puede leer su mente ni adivinar sus deseos ni pensamientos.

Deje hacer
No hay nada más molesto que el exceso de supervisión. Una vez ordenada una tarea y establecido el plazo en que debe realizarse, la entrega es responsabilidad del trabajador. No es necesario registrar la hora de llegada y de salida, vigilar si se levantó al baño, si habló por teléfono, si envió un mensaje personal de texto o compartió un café con un compañero de trabajo. El andar vigilante a toda hora, no garantiza mayor productividad; por el contrario, parte del tiempo se invertirán en encontrar la forma de burlar la vigilancia. Tenga en cuenta que las horas de escritorio, no necesariamente son horas productivas. Mientras el trabajo se haga bien y a tiempo, poco importa dónde o a qué hora se realice.

El respeto
Todo empleado merece ser tratado de buena manera y recibir órdenes en un lenguaje adecuado. Deben evitarse los sarcasmos y las presiones psicológicas. Si es necesario llamar la atención de un trabajador, debe hacérse en privado, jamás delante de sus compañeros ni mucho menos de sus subalternos. Adicionalmente, hay que tenercuidado con cualquier y trato que pueda ser o parecer discriminatorio.

Justicia
Los trabajadores esperan también recibir un trato justo, que sus logros sean reconocidos y valorados. Muchos jefes se apropian de las ideas, trabajos y propuestas de sus subalternos y promueven y premian solo a sus amigos. Nada hay más desmotivador para un equipo de trabajo que ver cómo otros se llevan, inmerecidamente, méritos que no les corresponden. Se debe ser muy justo a la hora de determinar aumentos salariales y ascensos.

La capacidad de decisión y habilidad para motivar
Para la buena marcha de un departamento es necesario contar con un jefe que sea capaz de decidir, que no postergue todo o que cambie de parecer a cada instante. Que reconozca los errores y sea capaz de ofrecer una disculpa y rectificar a tiempo. Además todo jefe debe mantener un equipo de trabajo altamente motivado, trabajando con entusiasmo y haciendo propios los objetivos de la empresa.