Los valores: aprenda a reconocerlos y a trabajar en ellos en la empresa

Fernando Albán Díaz del Castillo

Los valores son un elemento fundamental de la cultura de cualquier organización; son los principios que rigen y orientan su actuar, las creencias que soportan su misión y en las que basa su estrategia.

Son el sello que la diferencia de otras compañías; son pautas que orientan su comportamiento, enmarcan las decisiones y determinan la rectitud de sus actos.

Así la compañía no haya realizado un proceso formal de definición de sus valores corporativos, ellos están presentes, por lo que resulta conveniente identificarlos y determinar si son los que la empresa requiere y considera fundamentales en el proceso de cimentar su misión. Aunque las metodologías de definición de valores, suelen ser participativas y en ellas intervienen empleados de todos los niveles, le corresponde a la alta dirección determinar y definir cuáles de los valores considerados como fundamentales por los colaboradores, serán los que adoptará la empresa, cuáles es necesario adicionar y cuáles, por estar implícitos, no merecen ser destacados.

Pero más allá de definir los valores y plasmarlos en documentos y placas, lo que es realmente importante, es que los mismos sean adoptados por todos los miembros de una organización y se conviertan en guía y orientación de todas las actuaciones de la compañía. Y es aquí donde empiezan las dificultades, pues aunque muchos valores, necesariamente serán compartidos por todos, habrá otros que, para su adopción se requerirá de tiempo y trabajo, así como de permanente ejemplo, por parte de los directivos.

La mayoría de los valores son compartidos por todos y están profundamente arraigados en nosotros, porque nos fueron infundidos desde niños. Ellos tienen ver, básicamente con la diferenciación entre el bien y el mal. Cuando la empresa empieza a trabajar en la definición de sus valores, debe ir más allá de lo esencial y establecer como propios, aquellos valores que se relacionen principalmente con su actuar.

En una rápida revisión de los valores adoptados por algunas organizaciones, encontramos definiciones bien particulares que apuntan a determinar cómo es, que persigue y hacia dónde va cada organización. Prácticamente lo que se afirma en los valores adoptados y en la definición de los mismos, es aquello en lo que la compañía cree, en lo que se destaca y en lo que la hace diferente de las demás.

Aquí algunos ejemplos: 'Innovación: Imprimimos creatividad e imaginación en nuestro trabajo con dinamismo y conocimiento'. Alegría, Entusiasmo y Simpatía: Es la capacidad que tenemos de sentir y transmitir emoción, alegría, gozo, agrado y dinamismo; es ser amables y expresar calidez. 'Ética: Trabajamos para nuestros clientes con transparencia y honestidad '.

Pero los valores, especialmente los fundamentales, están en crisis y esto ha llevado a las empresas a tener que ser muy cuidadosas en sus procesos de selección de personal, para garantizar que quienes ingresen a la compañía, no solamente sean individuos formados dentro de valores éticos, sino que estén en capacidad de asumir como propios, los definidos por la empresa. Es necesario empezar a dar ejemplo y depurar la planta, prescindiendo de aquellos elementos que definitivamente no asimilan los valores establecidos, van en contravía de los cambios que se están implementando o se niegan a caminar por la nueva senda en la que el servicio al cliente, el respeto, la responsabilidad, el compromiso y sentido de pertenencia, son fundamentales.

Refleje las virtudes empresariales con el buen ejemplo
La gran pregunta que uno se hace, al ver directivos y compañías que actúan alejados de los valores que predican, es si existe la manera de recuperar los valores perdidos y que los mismos se mantengan a pesar de las presiones derivadas de las buenas y malas competencias que a diario deben enfrentar. Para ello es indispensable que en las actuaciones de los directivos, siempre se dé ejemplo.