Motivaciones ¿qué es lo que anima a cada trabajador?

Fernando Albán Díaz del Castillo

Todos llevamos un motor interno que orienta nuestras actividades en una u otra dirección, dependiendo de ciertos rasgos predominantes de nuestra personalidad; muchas de esas características, pueden empezarse a percibir desde temprana edad. Según el especialista en motivación, David McClelland, a algunas personas las motiva el deseo de logro, otros el poder y un tercer grupo la filiación.

Identificar lo que motiva a cada empleado, puede ser un factor importante a la hora de escoger a las personas más apropiadas para desempeñar determinados cargos y para definir cualquier programa de incentivos que busque proporcionar la posibilidad de avanzar hacia aquello que le brinda especial satisfacción en el trabajo.

La motivación al logro
Es el deseo interior de alcanzar, de manera eficiente, los objetivos y metas propuestos. Es la pretensión personal de encontrar soluciones a los problemas, de hacer bien las cosas, de triunfar en aquello en lo que otros fracasaron. Quienes tienen alta motivación al logro, son amantes de los retos y su mayor premio es ser reconocidos por los logros alcanzados.

Dentro de este grupo se enmarcan los emprendedores y empresarios cuya satisfacción se deriva de ver realizados sus aspiraciones y sueños. Tienen una gran necesidad de retroalimentarse de sus éxitos y, por lo general, antes de celebrar un triunfo, ya han establecido una nueva meta. Quienes tienen motivación al logro, suelen ser excelentes trabajadores y como jefes consiguen contagiar con su entusiasmo a su equipo.

Motivación al poder
Se reconoce por el deseo permanente de un individuo por influir sobre las demás personas, por conseguir que cambien su manera de pensar y actuar. Buscan permanentemente ser respetados, hacer prevalecer su autoridad e imponer a toda costa sus ideas. Son líderes natos dispuestos a hablar en todo momento y con poco interés por escuchar a los demás.

En las empresas, quienes tienen alta motivación hacia el poder, buscarán tener cada vez más personal a cargo; delegan poco, nada puede hacerse sin su expreso consentimiento y no descansarán hasta encontrar la manera de eliminar a cualquier otro líder que intente surgir u opacarlo. Les gusta sentirse temidos y enfrentan gran frustración cuando no logran imponerse.

Motivación a la filiación
Son personas que permanentemente buscan relacionarse con sus compañeros, con los clientes y en general con todos a su alrededor. Buscan ser amigables con todo el mundo y por lo mismo les cuesta tomar decisiones que desfavorezcan a los demás. Trabajan muy bien en equipo y cuentan con una excelente vocación de servicio, que los hace ideales para desempeñarse en áreas de atención al cliente. Por lo general no son líderes, pero si, compañeros muy apreciados por todos los demás.

Ninguna de estas motivaciones se encuentra pura en un individuo; todos tenemos un poco de una y de otra, aunque siempre habrá una que será la preponderante. Una excesiva motivación al poder puede llevar a abusos de autoridad y a la imposición de ideas y procedimientos que podrían ser inadecuados. Tal vez, los problemas de corrupción que enfrenta el sector público y que a veces trascienden al sector privado, podrían obedecer a trabajadores movidos por una necesidad inmensa de alcanzar poder y que no reparan en consecuencias al tratar de alcanzar ese objetivo.

La motivación personal según las necesidades
Los comportamientos de cada individuo, obedecen a una mayor o menor inclinación hacia uno de las tres necesidades descritas y estudiadas por McClelland: poder, logro y filiación. Quien tiende al poder, buscará siempre aquellos cargos donde se tomen decisiones, quien tienda a logro, formará equipos de trabajo competentes, y quien tienda hacia la filiación, será un trabajador ideal en la atención al cliente.