Nuevas técnicas para lidiar con los malos jefes en su entorno laboral

John Beeson

A menudo se dice que no hay nada seguro en la vida salvo la muerte y los impuestos. El paralelo en la vida organizacional es que en algún punto de su carrera va a tener un mal jefe – o al menos un mal jefe para usted.

 

Lo primero que debe hacer cuando esto suceda es enfrentar algunas realidades importantes. Primero, su jefe es un factor importante en su capacidad para trabajar bien en su cargo, y juega un papel clave en lo que respecta a moldear las percepciones de los ejecutivos séniores sobre su desempeño y potencial. 
 
En segundo lugar, en la mayoría de las organizaciones es difícil (si no es que imposible) que un subordinado eche a un jefe en el corto plazo. Frecuentemente, descubrirá que su gerente tiene cierta capacidad especial valorada por sus superiores, como una relación cercana con un cliente clave. Como resultado, en lugar de desmoralizarse o buscar consuelo entre sus compañeros, lo mejor es encarar la situación proactivamente.
 
Empiece haciendo un poco de trabajo de diagnóstico. ¿Qué valora su jefe? ¿Sentido de urgencia, atención al detalle, lograr el apoyo de todos para una iniciativa propuesta? ¿Cómo toma decisiones: analíticamente o basado en el respaldo de lugartenientes de confianza?¿Qué cuestiones son más importantes para él y cuál está preparado para delegarle? 
 
Al ayudar a que su jefe logre sus metas y al comunicarse eficazmente sobre los temas que le importan, puede hacer que una relación imperfecta se vuelva aceptable, al menos por el momento. Después de todo, su jefe tal vez esté nervioso por una reorganización inminente. 
 
Pero si ha llegado al punto donde necesita encontrar un nuevo gerente o abandonar la compañía, deje que su tono transmita su fuerte deseo de encontrar un nuevo proyecto. Si usted es de alto desempeño, su urgencia podría señalar a otros ejecutivos que es momento de intervenir.