¿Por qué razón las personas no siempre decimos toda la verdad?

Ron Ashkena

Los niños, por supuesto, necesitan reglas claras para aprender la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. Pero conforme crecemos, la verdad se vuelve más matizada y hay veces en que una mentirita blanca pudiera ser apropiada.

El problema es que todos tenemos distintos estándares para cuándo y por qué matizamos la verdad. Y estas diferencias pueden causar que se rompa la confianza.

Desde mi experiencia, hay varias inquietudes fundamentales que causan que la gente estire la verdad. Estar consciente de estos gatillos a veces puede ayudar a mejorar la comunicación y reducir los sentimientos de desconfianza.

La verdad sobre uno mismo
Es parte de la naturaleza humana querer que la gente piense bien de nosotros. Entonces, cuando cometemos errores tendemos a basarnos en excusas – muchas de ellas verdades a medias, en el mejor de los casos.

La verdad sobre los demás
Una forma de ganarse la aprobación de los demás es evitar señalar cosas que pudieran dañar su imagen.

Como resultado, mucha gente oculta algunas de sus opiniones (o todas) sobre los demás. Es muy fácil criticar e insistir en la verdad absoluta todo el tiempo. Pero, comunmente, la gente no funciona así, ni tampoco las organizaciones.

Como gerentes, lo mejor que podemos hacer es estar más conscientes de por qué matizamos la verdad – y asegurarnos de que sea momento oportuno de hacerlo.

El impacto de la verdad sobre el éxito comercial
Todas las organizaciones necesitan vender algo – ya sea un producto, servicio o una historia. Pero gran parte de esa venta se hace sin revelar lo que realmente se necesitará para cumplir la venta. Por eso los vendedores a menudo toman órdenes sin revelar al cliente que podría haber problemas para entregarlas. Mostrar a los clientes lo que realmente está detrás de la cortina podría socavar la credibilidad y poner en riesgo el trato.