Premie el valor del trabajo, no las horas que pasa el empleado en la oficina

Tony Schwartz

La mayoría de los patrones sigue diciendo a los empleados los horarios de entrada y de salida y cómo se espera que trabajen cuando están en la oficina. Pero, ¿por qué no medir a los empleados por el valor que crean, en lugar de por el número de horas que se sientan frente a un escritorio?

Demasiadas compañías siguen operando con la premisa de que no pueden confiar completamente en sus empleados, así que los tratan como niños que deben ser continuamente monitoreados.

En cambio, las firmas deberían contratar personas con las que se sientan preparadas para confiar, para que puedan tratar a sus empleados como adultos responsables. Considerable evidencia sugiere que la gente trabaja mejor conforme más confianza le confieran los gerentes.

Al mismo tiempo, las compañías que dan más autonomía a los empleados tienen todo el derecho a esperar responsabilidad. Eso empieza con definir claramente lo que se considera éxito para un trabajo dado y con convertirlo en la vara de medición, en lugar de las horas de presencia en la oficina.

La tecnología ha posibilitado hacer muchos trabajos desde casi cualquier parte. Dar más libertad a la gente no sólo tiene que ver con cuándo y dónde trabaja; también tiene que ver con cómo lo hace. Tal como lo dice Hew Evans, director en Asia de recursos humanos de Sony: “Si su gerente sabe lo que hace todo el tiempo, entonces usted no está haciendo su trabajo y él tampoco“. El trabajo de un líder no consiste en decir a su gente cómo hacer su trabajo, ni cuándo y dónde trabajan mejor. En cambio, consiste en liberarlos, estimularlos e inspirarlos para que todos los días lleven al trabajo lo mejor de ellos mismos.