¿Sirve la ética como marca corporativa?

Fanny Himmelstern - fhimmelstern@javeriana.edu.co

Gestionar estratégicamente valores corporativos basados en principios éticos, se puede convertir en la marca empresarial que impulsa la sostenibilidad de la empresa y le transfiere un valor agregado a su posicionamiento y su reputación en el mercado.

Trabajar con la ética como principio básico de la organización, hará que la empresa se proyecte con elementos diferenciadores que le confieran una enorme ventaja competitiva.

El mundo corporativo del siglo XXI se ha visto constantemente enfrentado a cambios y fluctuaciones que provienen de efectos como la globalización, las turbulencias financieras y la alta competitividad, entre otros. Esto hace que los líderes a veces olviden principios y valores tan elementales como la conducción de una cultura basada en estándares éticos, que al verse reflejados en la conducta de todos sus colaboradores, van a diferenciar a su organización, obteniendo resultados corporativos concretos .

Recobrar los valores éticos, como etiqueta empresarial al interior de la organización y convertirlos en el pilar de la cultura organizacional, no solo va a contribuir a la proyección de una empresa que se gestiona con responsabilidad, sino a visualizar aspectos que una vez interiorizados y asumidos por los miembros de la organización, van a repercutir en la sociedad en la que se encuentran inmersos y así mismo en la cultura y marca de su país.

El liderazgo empresarial de hoy tiene la responsabilidad de crear ambientes rodeados de principios éticos, que logren contrarrestar el vacío generado por la falta de valores y responsabilidades que en algunos casos mueve el mundo empresarial y que ha generando niveles de corrupción.

Acudir a la ética como el autoadhesivo que identifica la imagen de la organización, como una empresa centrada en valores de responsabilidad y transparencia, garantiza la proyección de una reputación íntegra y comprometida no solo con el desarrollo de la misma, sino también del entorno en el que se encuentra.

La ética empresarial, factor clave en el desarrollo
Una gestión estratégica que se soporte en la ética empresarial, lleva de la mano el asumir compromisos que se deben enfocar a todos los grupos de interés de la compañía, bien sea privada o pública.

Los compromisos se asumen con responsabilidad y deben tener en cuenta a los trabajadores de la organización, en cuanto darles el empoderamiento necesario para su desarrollo y a la vez lo proyecten en el buen desempeño de la empresa, partiendo de esos valores que forman parte de su cultura organizacional.

Comunicar para afianzar la ética
La dimensión ética de las personas y de las organizaciones es valor fundamental del ser humano, lo que se puede convertir en una herramienta valiosa para afianzar la cultura organizacional, de cara a una garantía de transparencia, permanencia y prosperidad.

Esta dimensión y los valores que conlleva debe difundirse y propagarse para que impregne todo el ámbito empresarial en su interior y al mismo tiempo lo proyecte en su imagen y en su reputación externa.

Las experiencias y vivencias en este campo, que sean detectadas en las organizaciones , deben ser afianzadas y difundidas como las mejores prácticas en nuestro medio empresarial, por medio de planes estratégicos de comunicación que resalten el comportamiento ético de las organizaciones.

En este sentido, promover y difundir campañas de convivencia ciudadana, de compromiso y de gestión ética en los negocios, servirá para obtener proyección y reconocimiento empresarial.

A lo largo de los años, los valores relacionados con el trabajo y el buen desempeño; con la honestidad, el juego limpio y la lealtad, por ejemplo, han sido los que han impulsado nuestro progreso y el quehacer de las sociedades y de las organizaciones, en este momento se busca recobrar aquello que está latente y regresar a los principios que conducen las gestiones por el camino acertado.