Su carga laboral no necesariamente justifica el tiempo que pasa conectado

Leslie A. Perlow

¿Revisa su equipo inalámbrico cuando no está trabajando? ¿Qué lo lleva a hacerlo? ¿Es exigencia de su trabajo? ¿Disfruta sintiéndose necesitado?

Sí, hay factores legítimos como clientes aprehensivos en varios husos horarios que pueden afectar cuánto trabajamos. Pero ninguno explica cuánto tiempo pasamos conectados.

En cambio, aceptar la presión de estar “on“ – que normalmente viene de algún motivo aparentemente legítimo – sólo nos hace acomodar aún más la presión. Empezamos a alterar nuestra forma de trabajar, la forma en que vivimos e interactuamos con nuestros familiares y amigos, para poder cubrir mejor exigencias sobre nuestro tiempo. Una vez que nuestros colegas experimentan nuestro mejor grado de respuesta, el tiempo que nos piden se expande aún más. Pero si no nos ajustamos o acomodamos, corremos el riesgo de que nos juzgude “menos comprometidos“.

Lo llamo “el círculo del grado de respuesta“ – los compañeros de equipo, superiores y subordinados nos piden más tiempo; y el empleado responsable que tenemos adentro está inclinado a responder a estos incrementos marginales de demanda, mientras que las expectativas mutuas siguen creciendo. Nos convertimos en nuestro peor enemigo.

Quedar atrapado en este círculo tiene profundas implicaciones no sólo para nuestra vida laboral sino también para nuestros procesos laborales. Cuando estamos atrapados, no pensamos en formas más eficientes y eficaces de hacer nuestro trabajo. En cambio, simplemente seguimos trabajando más y más, perpetuando y ampliando nuestros malos hábitos.