Transparencia, necesaria para mantener su buena imagen

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Fernando Albán Díaz del Castillo

En un mundo en el que la comunicación es cada vez más rápida y sencilla, empieza a ser cuestionable el hecho de que una empresa no ponga a disposición de sus accionistas, clientes y demás grupos de interés, la información que podría ser particularmente relevante para ellos.

No se trata de publicar las fórmulas secretas de determinados productos, pero sí de comunicar qué hace la empresa, cómo lo hace, de donde provienen sus materias primas, cuáles son su misión y visión y cuáles sus valores.

Hoy en día, en medio de un mar de productos semejantes, los consumidores basan sus decisiones de compra en lo que conocen del fabricante, de su seriedad, aporte a la comunidad, contratación y trato justo a los trabajadores. Cualquier información negativa que circule en las redes sociales sobre estos y otros aspectos, puede generar una estampida de los consumidores.

Los accionistas, por su parte, antes de invertir, e incluso después de hacerlo, quieren saber mucho más de las compañías de lo que puede apreciarse en los estados financieros; les interesa conocer quiénes conforman la junta directiva y la alta gerencia; qué experiencia tienen, cuáles son las políticas de personal, los planes de expansión y de responsabilidad social.

Entre mayor sea la información que la compañía ponga a disposición de sus inversionistas, empleados y clientes, menor será la incertidumbre sobr e sus actuaciones y cada vez más sólida la confianza que en ella depositen los mercados y clientes. La transparencia es una decisión de política que recae en el gobierno corporativo de la compañía y que debe ser compartida en todos los niveles de la organización, sin espacios para divergencias entre los valores que se promulgan y la forma como empleados y directivos asumen sus funciones, especialmente en cuanto a la calidad de los bienes y servicios, la atención al cliente y la ética en todos los campos de su proceder.

Se trata no solo de ser una buena empresa, sino de parecerlo, manteniendo esa buena imagen ante toda la sociedad. Es abrir una ventana a través de la cual todos puedan observar que no hay nada oculto tras los muros; que los procederes son limpios, ajustados a las normas y a la ley. Es la manera de demostrar que la compañía contribuye de manera importante al desarrollo del país.

Lógicamente, la Web es la herramienta más adecuada y usada para publicar la información que con la que se demuestra la transparencia y, a la vez, el medio para recibir y atender todas las inquietudes que generen las actuaciones de la misma y de sus directivos. Es también el vehículo para entrar en contacto con los clientes, conocerlos y acercarlos a la compañía, para aprender de ellos, de sus necesidades e inquietudes. Por eso mismo, es un medio que no se puede descuidar; requiere actualización permanente y rápida respuesta a las preguntas y comentarios que se reciban.

Si una empresa invierte en grandes proyectos de beneficio social, debe utilizar todas las herramientas de comunicación a su alcance para darlos a conocer y obtener así los beneficios del aporte que hecho a la comunidad, que necesariamente deberán verse reflejados en importantes incrementos de imagen institucional. En estos casos, la Web e incluso las redes sociales, pueden no ser suficientes para dar a conocer la contribución y puede ser recomendable acudir a una campaña publicitaria que garantice la divulgación de este mensaje.

Información veraz y en grandes cantidades, la clave

La cantidad y variedad de información que una empresa ofrezca sobre sus actuaciones a inversionistas, clientes y grupos de interés, será un reflejo de su transparencia. Quien no tiene nada que ocultar, encontrará en la transparencia una excelente estrategia para mejorar su imagen e incrementar la confianza en ella. De esta manera podrá confiar en que mantendrá una buena reputación de su empresa.