Plata en el exterior
Con alguna frecuencia se escucha una idea según la cual los colombianos están “sacando la plata” del país por diverso tipo de razones que, se especula, incluyen el deseo de evadir impuestos, el deseo de invertir el patrimonio en activos más seguros que el peso o el simple miedo a una eventual expropiación.
Para examinar esta idea, resultan muy convenientes los registros bancarios compilados por el Banco de Pagos Internacionales (Bis, por sus siglas en inglés). En concreto, el Bis produce un conjunto amplio de series trimestrales denominadas Locational Banking Statistics (Lbs), el cual consolida las posiciones transfronterizas de bancos ubicados en más de 30 países reportantes frente a contrapartes en más de 200 países, incluida Colombia. La estadística se organiza desde la perspectiva de residencia del banco, siguiendo principios de balanza de pagos: cada banco reporta sus activos (claims) y pasivos (liabilities) frente a residentes de cada uno de los 200 países contraparte.
Para Colombia, la variable relevante para analizar la tesis en comento son los pasivos de bancos en países reportantes vis-à-vis residentes colombianos. Conceptualmente, cuando un colombiano -sea banco, empresa u hogar- deposita plata en un banco ubicado en el exterior, ese banco registra un pasivo frente a Colombia. El Bis agrega estas posiciones de todos sus países reportantes, produciendo así una medida del stock de depósitos de colombianos en el sistema bancario internacional. La serie está disponible desde 1977 hasta finales de 2025, con frecuencia trimestral, y está denominada en dólares corrientes.
El Gráfico 1 muestra la evolución de este stock entre 1977 y 2025.
El gráfico deja claros tres hechos relevantes. Primero, a finales de 2025 los colombianos tenemos cuentas en el exterior por una suma nada despreciable: unos US$42.000 millones, es decir, cerca de 10% del PIB o 63% de las reservas internacionales. Segundo, esta cifra ha venido subiendo de manera importante, de hecho duplicándose, entre 2020 y 2025. Tercero, las cifras de 2025 son bastante impactantes: los colombianos aumentamos estos depósitos en más de US$13.000 millones, un incremento de 52% respecto a 2024.
No obstante lo claras que son estas cifras respecto a la composición de los activos de los colombianos y sus cambios recientes, es importante recordar que, además de depósitos en el exterior, en Colombia la gente tiene otros activos y conviene relacionar dichos depósitos con medidas más generales.
Para esto, es útil una serie que está incluida en la cuenta de capitales que publica trimestralmente el Banco de la República en su extraordinaria página web, la cual se denomina Posición de Inversión Internacional (Pii), un activo que incluye las reservas internacionales, la inversión directa de colombianos en el exterior, la inversión de cartera (bonos y acciones, principalmente) y un “otros” que incluye, justamente, los depósitos bancarios. Por supuesto, para hablar de “riqueza” tendríamos que analizar la manera en que los colombianos nos hemos venido endeudando, pero el propósito acá es hablar del activo, no de la riqueza.
El Gráfico 2 muestra la relación entre dos variables: los depósitos bancarios y la posición de inversión internacional.
El gráfico deja claro que, si bien el aumento observado en los depósitos en el exterior es muy importante y merece toda la atención, lo cierto es que esa no es la gran historia que tienen los movimientos de capital en estos últimos 25 años. Lo más relevante es el aumento sustancial en todos los demás, de forma tal que los depósitos pasan de representar casi 40% en 2020 a 8% en 2021 y a algo más de 13% en 2025.
En últimas, la pregunta de fondo no es cuánta plata tenemos los colombianos en el exterior -que ya vimos que es bastante y que ha crecido mucho-, sino si esa acumulación de activos externos refleja una pérdida de riqueza para el país.
La respuesta no es obvia. La riqueza de una persona, o de un país, es la diferencia entre sus activos y sus pasivos. Colombia ha acumulado activos externos de manera importante, entre ellos los depósitos bancarios de forma muy marcada en los últimos meses. Pero simultáneamente ha aumentado su deuda, sobre todo la pública.
Así las cosas, eso de la “plata en el exterior” es un hecho y ha crecido, pero conviene verla en su contexto: es parte de una integración financiera más amplia que tiene dos caras, una de activos que hemos explorado aquí y otra de pasivos que merece, y recibirá acá, igual atención.