Los Estados comunistas de América del Norte
No creo que toque recordarle al lector que el que escribe estas líneas representa quizás la mayor antítesis posible al progresismo, o, como le dicen ahora en EE.UU., al socialismo democrático. En mi opinión, el máximo exponente de ese nuevo comunismo “light” que se está expandiendo en EE.UU. como una pandemia se llama Zoran Mamdani, el flamante alcalde de la ciudad de Nueva York. Para que tengan en perspectiva quién diablos es ese tipo, afirmo, sin riesgo de equivocarme, que Petro vendría siendo Milton Friedman comparado con él.
Van Jones es un comentarista liberal de EE.UU. que trabaja con CNN. Van Jones es un tipo serio, a pesar de que somos como agua y aceite en casi todos los temas. Desde hace unos días sus comentarios en contra del ala radical del partido demócrata se han vuelto virales. En una publicación en X, Van Jones afirmó que “algunas personas en grupos como los Socialistas Democráticos de América (DSA) están impulsando una agenda que se aleja MUCHÍSIMO de las posturas de izquierda convencionales, tales como “medicina para todos” o la reforma a la justicia penal.” Continúa Van Jones argumentando lo siguiente: “Apoyar al grupo terrorista Hamas no es progresista. Abogar por que no exista la policía, ni las cárceles, y que NO existan fronteras no es ser progresista, es estar loco. Celebrar el asesinato de civiles israelíes de las manos de los terroristas de Hamas NO es ser progresista. Estas ideas no son progresistas sino REGRESIVAS”.
Durante una participación subsiguiente en un programa de CNN, Van Jones le dijo a la presentadora Erin Burnett que su teléfono “ha estado sonando todo el día; gobernadores de ambos partidos, senadores de ambos partidos y demócratas de la Cámara de Representantes me llaman para agradecerme que haya dicho lo que todo el mundo comenta en privado: que esta barbaridad está llegando demasiado lejos”.
Van Jones considera que los miembros del DSA, que han estado ganando una cantidad de elecciones primarias últimamente, son extremos. Se queda MUY corto…Como argumenté antes, hay bárbaros dentro del DSA que piden abolir las cárceles. Según Van Jones, “si ya no hay cárceles, ¿a dónde van a meter a los miembros del Ku Klux Klan, por ejemplo? ¿Y si acaban con la policía, a quién van a llamar cuando pase algo? Volviendo a las cárceles, si las cierran, ¿dónde van a meter a los pederastas? ¿Y si no hay policía, quién va a detener a los pederastas?”.
Les presento algunas de las principales propuestas del famoso DSA: (1) Crear un sistema universal de salud pública, sin primas, copagos ni deducibles; (2) invertir masivamente para combatir el cambio climático y reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles; (3) fortalecer el sindicalismo y darle poder a los trabajadores sobre las empresas en las que trabajan; (4) tomar control público de sectores estratégicos, ergo, expropiarlos; (5) incrementar el control del gobierno sobre grandes empresas, infraestructura energética, transporte y recursos naturales, ergo, expropiarlos; (6) asegurarles vivienda a todos, controlar el costo de los alquileres, y darles mayores protecciones a los inquilinos, mejor dicho, prohibir los desalojos de ocupas; (7) eliminar las matrículas en universidades públicas y cancelar la deuda estudiantil; (8) incrementarles aún más los impuestos a “los ricos”, que ya de por sí pagan 60% de todos los impuestos que se recaudan; y (9) avanzar en una reforma migratoria y de “libertad de movimiento” para todos, mejor dicho, abrir totalmente las fronteras, y acabar con ICE, el departamento responsable de las deportaciones. Chavismo puro y duro…
Michael Hopf presenta un dicho inequívoco en su libro “Those Who Remain” y que explica perfectamente el fenómeno del crecimiento que se ha visto últimamente en la popularidad del comunismo en EE.UU.: “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes. Los hombres fuertes crean tiempos prósperos. Los tiempos prósperos crean hombres débiles. Y los hombres débiles crean tiempos difíciles.” Estoy convencido de que el auge del comunismo entre los jóvenes del país más capitalista y próspero del mundo se debe, en gran parte, a la falta de chancleta y a la idea de darle medalla al niñito que quedó de 56 en los 100 metros, porque “todos somos ganadores”.