Tiempos sin precedente

Alberto J. Bernal-León

Tiempos sin precedente. No hay forma diferente para denominar lo que estamos experimentando hoy en día en la economía mundial. Como le explicaba a un cliente hace un par de días durante una conversación telefónica, el mundo económico actual es bastante parecido al mundo que se vio por allá en los años 1931-35, pero eso sí, con gran diferencia en cuanto a los conocimientos que tienen los humanos sobre la ciencia económica. Al fin y al cabo, como dice el dicho, y como es el caso en la mayoría de las experiencias humanas, “más sabe el diablo por viejo que por diablo.”

La crisis económica mundial que se está viviendo en este momento es una función directa de la falta de responsabilidad de los países desarrollados, los cuales pensaron que podían seguir viviendo como millonarios, cuando simultáneamente Asia emergente se dedicaba a mejorar sus niveles de productividad a punta de austeridad y trabajo arduo. La crisis de España es una clara demostración de lo que hablo. Me remito a una anécdota. Tengo un gran amigo que se dedica al negocio de servicios de hotelería. Hace un año ese amigo necesitaba reemplazar 300 neveras (de las habitaciones de los hoteles con los cuales hace negocios). En el pasado, él siempre le había comprado sus neveras a una empresa española. En agosto del año pasado, mi amigo hizo la llamada de rigor a la fábrica en España. La respuesta fue que por favor volviera a contactarlos en Septiembre para diligenciar el pedido, pues la empresa estaba en periodo de vacaciones generales. Mi amigo terminó comprándole las 300 neveras a una empresa china o coreana, no recuerdo bien de cuál de los dos países fue. Muchas veces me tildan de neoliberal cuando cuento esta historia. Yo me autodenomino un simple mortal que acepta el mundo como es.  

La cultura económica de España y de Europa en general, y quizás la de Estados Unidos, tendrá que cambiar, pues el fenómeno de convergencia económica se va a mantener presente en el tiempo. Mejor dicho, la brecha de ingreso entre China y Estados Unidos se continuará achicando en el tiempo, porque la competencia económica continuará incrementándose. Ahora, la buena noticia es que desde el punto de vista de la estabilidad económica y financiera mundial, me siento tranquilo afirmando que el mundo si ha aprendido del pasado y por lo tanto hoy en día existe la opción de manejar las crisis de una forma que implique un menor costo social. Me refiero a los avances que ha habido en el manejo de la política monetaria, especialmente a nivel de la Reserva Federal y del Banco Central de Europa.

Falta un buen tiempo para que el mundo salga del desbalance de un excesivo ahorro en Asia emergente y el coincidente exceso de gasto en el mundo desarrollado. Pero eso no quiere decir que el mundo va a colapsar, o que los humanos dejaremos de ir a trabajar o de invertir. Para nada. La razón es que la FED y el Banco Central Europeo nos enviarán en los próximos trimestres un “tsunami” de euros y dólares que nos mantendrá a flote. Mejor dicho, el mundo seguirá girando alrededor del sol, los niños seguirán cumpliendo años y por lo tanto los papás de estos niños tendrán que seguir contratando payasos para que amenicen las fiestas infantiles. Y nosotros los analistas de mercado tendremos que seguir buscando ideas de inversión para poderles dar a nuestros clientes opciones para hacer rendir sus respectivos recursos.

Por esta razón, como lo argumentábamos en la última teleconferencia de inversión mensual de Bulltick, solo nos queda mirar hacia adelante y aprovechar las oportunidades. El que se quede por fuera de la fiesta por el miedo de que “todo pueda llegar a salir mal, pues todo está mal”, va a perder grandes oportunidades de inversión. Que conste que queda explícita la advertencia…