Analistas 31/08/2019

Alerta naranja

Amylkar D. Acosta M.
Docente de la Universidad Externado de Colombia

Hizo falta que el hongo Fusarium Raza 4 Tropical, también conocido como mal de Panamá, azotara las plantaciones de banano en la Troncal de Caribe, en comprensión de los corregimientos de Tigrera en el Distrito de Riohacha y de Las Flores, Municipio de Dibulla, para que el país posara sus ojos sobre la zona y se percatara de que en La Guajira, cuyo territorio se asocia en el imaginario colectivo con el desierto y la sequía, además de sal, gas y carbón también se produce banano, lo mismo que café. Y ello gracias a que tiene el privilegio de contar con todos los pisos térmicos, desde la zona semidesértica hasta los glaciales de la Sierra Nevada de Santa Marta.

El cultivo de la fruta, del tipo Cavendish, en el país se concentra en tres departamentos, Antioquia, Magdalena y La Guajira, en su orden, representando 46,3% del PIB agrícola en Antioquia, 43,7% en el Magdalena y 31,4% en La Guajira. El área cultivada de bananos se extiende en 35.123 hectáreas en Antioquia, 12.975 hectáreas en el Magdalena y 2.587 en La Guajira.

Esta es una actividad intensiva en mano de obra, generando, según el Ministerio de Agricultura, 0.83 empleos directos y 2,5 indirectos por hectárea; de allí que genere 168.781 empleos directos a nivel nacional, amén de que 42.069 son directos y formales y 126.713 indirectos, cifras estas no despreciables. Al desagregarlas se concluye que en la región Caribe se genera 30,7% de la misma con 12.916 empleos directos y 38.905 indirectos, que representan 8,66% de la población ocupada en el Magdalena y 1,54% en La Guajira.

Colombia ocupa el cuarto lugar en el ranking de países exportadores de banano (86.925.178 de cajas de 20 kilogramos), después de Ecuador (335 millones de cajas), Costa Rica (122 millones de cajas) y Guatemala (121 millones de cajas). El Banano es el tercer renglón en importancia de nuestras exportaciones agrícolas, con US$800 millones en 2018, después del café, que es el líder, con US$2.267.3 millones y las flores, con US$1.477.9 millones.
El año anterior, desafortunadamente, las exportaciones de banano (86.9 millones de cajas) cayeron 7,2%, por cuenta de la baja de la producción y venta al exterior de la región de Urabá, que bajó 17%, 6,8 millones de cajas menos, viéndose relativamente compensada por el crecimiento de 13,3% de las exportaciones de la región Caribe, las cuales se vieron favorecidas por la entrada de nuevas áreas, así como por la gestión de las empresas bananeras y sus mejores prácticas. Es de resaltar la excelsa calidad de la fruta que se exporta desde el Caribe a los mercados internacionales, siendo Bélgica el primero de ellos y EE.UU. el segundo, toda vez que se trata de banano orgánico, el cual se cotiza a mejor precio, ya que mientras este tiene un precio promedio FOB Puerto de Santa Marta de US$10,50 la caja, el precio del banano convencional oscila alrededor de los US$7,30, una diferencia de US$3,20 por caja.

Ahora bien, por fortuna la presencia del hongo fue detectada a tiempo y no alcanzó a afectar sino sólo 175 hectáreas, circunscribiéndose a cuatro predios, que fueron rápidamente aislados y sometidos a cuarentena por parte del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) para evitar su propagación. No obstante 400 trabajadores quedaron cesantes a consecuencia de la erradicación de los plantíos afectados. Otro atenuante es que el hongo ataca la raíz y el follaje de la planta, no así al banano, por lo que no hay que temer por parte de quienes lo consumen. Y eso se supo y se divulgó antes de que cundiera el pánico y afectara la admisibilidad sanitaria en los mercados de destino de la fruta. Brotes como este ya se habían presentado en el pasado en Australia, Filipinas, Israel, China y Malasia y los pudieron controlar. Estos países han logrado desarrollar variedades resistentes al hongo, que bien vale la pena implementar, así como en su momento se hizo con la roya del café. Esta es la manera más eficaz de conjurar el riesgo de contagio y para ello se requiere conjugar los esfuerzos del gremio de los bananeros con los del ICA.
Atajar, controlar e impedir que el hongo avance y se extienda a otras plantaciones es tanto más necesario y urgente toda vez que lo que está en juego es uno de los cultivos que se destacan en la pobre oferta del sector agrícola, que hace rato viene perdiendo participación en el PIB y creciendo por debajo del crecimiento de este. El sector agrícola pasó de 24% de participación en el PIB en la década de los años 70´s a menos de 6% en la actualidad (¡!), en momentos en los cuales se impone la imperiosa necesidad de diversificar la matriz productiva del país, diversificar la oferta exportadora y diversificar los mercados externos. El año anterior, mientras la economía creció 2,7%, los cultivos solo crecieron 1,5% y este año sigue rengueando, creciendo 1,4% en el primer trimestre contra 2,8% del PIB y en el segundo trimestre 1,5% contra 3% del PIB.

El contraste no puede ser mayor, al tiempo que Colombia ocupa el puesto 23 en el mundo por su potencial de desarrollo agrícola, es el séptimo en producción agrícola en Latinoamérica. Es bien sabido que para crecer más y mejor, la economía se tiene que diversificar, impulsando y apoyando tanto al sector industrial como al sector agrícola y para ello es fundamental la estrategia de la transformación productiva y ello demanda recursos. Por ello, resulta desalentador que en el proyecto de Presupuesto General de la Nación para la vigencia de 2020, que se tramita en estos momentos en el Congreso de la República, el rubro asignado para agricultura y desarrollo rural se reduce más de 20% con respecto al de 2019, al pasar de $2,2 billones a un irrisorio $1,7 billones. La agricultura sigue siendo la cenicienta y más ahora que el desfinanciamiento del Presupuesto en $8 billones ha obligado al gobierno a este tijeretazo. El Congreso tiene la palabra!

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