Del 21 al 23 de octubre, se celebró en Cartagena de Indias el Congreso Colombiano de la Construcción 2026. La reunión de representantes del sector y del Gobierno Nacional, se dio con el objetivo de mirar hacia adelante a través de nuevas iniciativas en proyectos de vivienda, en medio de la reconstrucción de las viviendas perdidas y afectadas en 16 departamentos, por el demoledor terremoto del pasado 10 de agosto. Pero se trataba también de llamar la atención de los ciudadanos, en mi caso, como actor de opinión, sobre lo que enfrenta el país y lo que requiere en términos de cooperación; de que entiendan las dificultades del sector para combatir las amenazas que afectan la confianza de los inversionistas por el desgaste político generado en el último cuatrienio. En concreto, por las medidas de un gobierno hegemónico que, por falta de planeación presupuestal abandonó una estrategia de vivienda social prioritaria, afectó el déficit fiscal primario y les restó importancia a los retos de administraciones locales como las de Bogotá, Barranquilla y Medellín.
Para enfrentar lo que se le viene al sector de la Construcción el próximo año, Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol, propuso el contrapunto, término técnico que explica cómo dos melodías distintas que suenan a la vez, producen armonía. A su vez, José Manuel Restrepo Abondano, vicepresidente de la República, afirmó en su intervención para clausurar el Congreso, que para lograr un crecimiento del 6% de la economía, además de la reactivación del sector se requiere el acompañamiento privado a proyectos estructurados y bancables.
La Patria Milagro, en su primer roadshow en la ciudad de Nueva York, busca estrategias de financiación que le permitan los recursos para atender los costos que suponen las 255.079 viviendas afectadas. Las secciones regionales de Camacol en Caldas, Risaralda, Quindío y Valle (sin contar el Chocó), deben continuar con la atención del plan de emergencia en 403 municipios, sin recursos para activar la política de subsidios. Cuentan con el apoyo de Asobancaria para tomar medidas prioritarias y a largo plazo. Además, ofrecen obras por impuestos para concretar acciones reales. El llamado fue consistente durante el congreso. Se vieron las lágrimas de los conferencistas por las afectaciones que dejó el terremoto. También hay que volver a ocuparse de proyectos olvidados que puedan crear empleo, con un factor nuevo: la necesidad del uso de inteligencia artificial general (AGI por sus siglas en inglés), que beneficia a todos en la reducción de costos y en materia tecnológica, de insumos. Además, se reduce la excesiva tramitología, que difícilmente genera desarrollo económico en un ejercicio de modernización para las entidades públicas y privadas.
Entre los invitados internacionales, hubo quienes hablaron sobre la vivienda para adultos mayores: Jim Biggs, director de Senior Living LLC y Melissa Gong, directora ejecutiva de Global Coalition on Aging, se destacaron por sus interesantes propuestas para la vivienda de este sector de la población.
Hacer pedagogía no es tan fácil hoy en día y menos en redes, pero si puedo apoyar desde mi columna, ya que los hechos y las cifras hablan por sí mismas, me gustaría cerrar con la siguiente reflexión. Se requieren las voces sectoriales y actores comunicacionales, ya que las medidas de ajuste fiscal son impopulares, sobre todo, si tenemos en cuenta que en el subconsciente está bien arraigada la narrativa de la oposición, lo que Juan Lozano, Director La FM, llama “anarquía de comunicación” que, en este sector de la construcción y vivienda, se percibe como un consumo irresponsable de mensajes sin claridad, sin una hoja de ruta a largo plazo, con recortes en subsidios de vivienda, aumento del salario mínimo, traduciendo esto en el incremento de tasas de interés a corto plazo y en un sector restringido sin un marco institucional, tachado por el gobierno anterior por la mediocridad con la cual manejó la política pública para la reactivación del sector.