¿Cómo cuidar la recuperación de Colombia?
Colombia respira optimismo luego de detener su acelerado declive hacia el socialismo del siglo XXI. La estrecha victoria electoral de De La Espriella contra una sumatoria de fuerzas formidables es un verdadero milagro. Una fuerte base progresista, el desbordado gasto público clientelista, la burocracia militante, la desinformación masiva, las políticas inmediatistas y el apoyo de grupos armados ilegales no fueron suficientes para perpetuar al petrismo en el poder.
Ahora, con un país devastado por el populismo y la negligencia extrema en diversos frentes -finanzas públicas, salud, seguridad, energía, inversión, inflación, infraestructura, vivienda, educación, etc.-, los ciudadanos debemos aportar activamente a la recuperación de Colombia y cuidar ese proceso. ¿Cómo podemos lograrlo?
Primero, rechace el cinismo frente a los asuntos públicos. A través de escándalos diarios y de bajezas cada vez peores, el petrismo logró persuadir a muchos colombianos de ignorar la política, concentrarse en sus asuntos privados y resignarse frente a la corrupción. No se avergüence de su interés por defender las ideas del país que desea; el colectivista no lo hace y gana terreno con la timidez ajena. En Colombia suele ser visto como “poco profesional” tener ideas políticas firmes y defenderlas. Ignore esa falsa creencia y asuma las consecuencias de tener posiciones claras.
Segundo, aporte desde su conocimiento en medios de comunicación relevantes. Según Reuters, el consumo de noticias a través de redes sociales ha aumentado de 52% en 2020 a 65% en 2025. Entre los adultos menores de 30 años, 38% obtiene noticias de “influencers” con regularidad. Adicionalmente, Colombia es el cuarto país del mundo en consumo de redes sociales, con un promedio de tres horas y 25 minutos al día. El conocimiento del mundo se está forjando en las redes sociales, y ese es un frente que no puede ser descuidado por quienes creemos en la defensa de la democracia liberal, el imperio de la ley y el ideal de Occidente. Colombia es y sigue siendo terreno fértil para la desinformación, que es el fuerte de movimientos populistas como el petrismo. No basta con desmentir. Hay que reconstruir un ecosistema de información sano, apoyando al periodismo independiente y exponiendo las operaciones de propaganda y de bots.
Tercero, no sea cómplice de la cleptocracia. Como sustenta Anne Applebaum en su libro Autocracy, Inc., existe una red transnacional de autocracias que coopera por conveniencia y teje relaciones que corrompen países enteros. La cleptocracia es la sangre del sistema. Los ciudadanos debemos exigir transparencia sobre los beneficiarios reales de empresas y bienes, aplicar en serio las leyes contra el lavado de activos y perseguir a los facilitadores locales -funcionarios, abogados, contadores, inmobiliarias, etc.- que blanquean fortunas y personas. Sin ese oxígeno, la red cleptocrática se debilita. Los colombianos debemos volver a exigir la rendición de cuentas, la sanción a quien la merece y la cárcel para quien delinque. Quienes destruyeron deben pagar con su patrimonio y su libertad.
Los ciudadanos ya impedimos que Colombia siguiera por la vía directa al fracaso. Ahora debemos demostrar que podemos proteger su retorno al verdadero progreso.