Analistas 11/08/2026

¿Qué debería aprender el tigre del león?

Andrés Felipe Londoño
Asesor en transformación digital legal de servicios financieros

La denominada “Patria Milagro” debe trazar un norte claro y ejecutar rápida y efectivamente acciones para corregir la trayectoria de un país que sufre de problemas crónicos, agravados por un deterioro estructural de cuatro años de populismo rampante. Si hay hoy un referente de un país que ha emprendido un camino difícil, pero apropiado, para corregir sus problemas estructurales es la Argentina de Javier Milei, autodenominado el león.

Argentina aún enfrenta dificultades propias de un país en rehabilitación de su adicción al gasto estatal. El empleo privado ha caído en dos años y la industria sigue contraída.

Sin embargo, sus logros son evidentes: disminuir radicalmente la pobreza (de 41,7% a 28,2% de la población), eliminar el déficit fiscal permanente (-6,1% del PIB a +0,2%), desactivar una bomba hiperinflacionaria (de 25,5% a 1,9% mensual), reducir drásticamente el riesgo país (de 2.000 a 570) y volver a crecer económicamente (0,07% anual promedio entre 2011 y 2023 contra 1,3% anual en 2024 y 2025).

Para lograr también resultados positivos en la dura tarea de recuperar a Colombia, ¿qué debería aprender el tigre del león? Lo primero: transmitir efectivamente la importancia de una disciplina férrea del gasto público. Petro destruyó las finanzas públicas de Colombia: (i) contrajo un tercio de la deuda total de Colombia, $363 billones; (ii) dejó un déficit fiscal sostenido que podría llegar a 8,1% del PIB este año, según Fedesarrollo, el nivel más alto en 125 años; (iii) un servicio de la deuda escandaloso que superó el gasto de funcionamiento, representando 47,1% del gasto del presupuesto nacional; (iv) un presupuesto mentiroso, donde la meta de recaudo se redujo de $321 a $294 billones y aún así hay un faltante cercano a $32 billones frente a la meta ya rebajada; y (v) tres rebajas de calificación crediticia.

Para remediar esta crítica situación, requerimos reactivar la regla fiscal y, como en Argentina, volverla el eje del desempeño del gobierno, como un ancla numérica única, pública, verificable mensualmente y declarada innegociable. De ahí se derivan medidas tales como quitar subsidios desenfocados, suprimir y fusionar entidades estatales y eliminar empleo público innecesario.

Lo segundo, desregular masivamente. Colombia es el país de “tanta tinta tonta”, donde la eficacia del derecho se pierde entre la regulación que se expide y modifica diariamente.

Del proyecto libertario del león, el tigre podría emular: (i) investir a una entidad con peso político real con un mandato explícito y un contador público de normas y trámites eliminados; (ii) convertir el Análisis de Impacto Normativo en vinculante por decreto, con regla de compensación: cada norma nueva exige eliminar dos; y (iii) concentrarse en reducir costos de formalización laboral, el cual es el principal problema de la economía colombiana, agravado por la reforma laboral reciente.

Y tercero, mantener un estilo comunicativo atractivo para el mundo actual. Si algo ha transformado a Milei en un referente mundial del liberalismo clásico es una mezcla de honestidad intelectual, solidez conceptual, lenguaje claro y teatralidad. En estos tiempos, donde buena parte del conocimiento se apropia en redes sociales, no basta ser sino parecer.

Por ello, la comunicación efectiva del león es uno de los elementos clave que debe inspirar al tigre para expresar los avances de la dura tarea de recuperar a Colombia de la decadencia en que nos dejó el petrismo.

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Argentina - Abelardo de la Espriella - Javier Milei