El rugido del tigre
Abelardo De La Espriella ya nos demostró que fue capaz de hacer una excelente campaña y derrotar a todos sus contrincantes a su paso, a pesar de los ataques viscerales que recibió desde todos los frentes. La pregunta hoy es: ¿Cuál Abelardo nos va a gobernar? ¿El litigante costeño, combativo y transaccional, que ha defendido a todo tipo de malandros y víctimas, y que siempre ha abogado por obtener el mejor negocio para sus clientes? ¿O el ‘outsider’ político que vimos en campaña, que promete instaurar la seguridad y el orden, combatir el narcotráfico, recomponer las relaciones con Estados Unidos, destripar la corrupción y sanear la salud y las finanzas del Estado, entre muchos otros problemas que hereda del nefasto gobierno Petro?
El presidente electo no tiene tiempo para celebrar y debe ponerse a trabajar. Su reto inmediato es seleccionar el mejor equipo, definir sus prioridades y enfocar las acciones ejecutivas de los primeros 100 días en la tarea de devolverles la esperanza a los ciudadanos. Mi mensaje a su equipo es comenzar con una auditoría forense de los sectores más importantes, donde existen suficientes indicios de que el petrismo raspó la olla. Un ejercicio de esta naturaleza puede servir para conocer el estado real de muchas entidades y emprender acciones judiciales contra los responsables que saquearon el país.
Son de principal interés las carteras de Salud, Educación, Pensiones y Defensa, así como Ecopetrol, la Ungrd y el Departamento Administrativo de la Presidencia, entre otras entidades. Es importante demostrar cómo se robaron los recursos públicos para que nunca más los colombianos vuelvan a elegir a quienes incurrieron en esas prácticas.
Lo segundo es preparar un plan de choque en materia de seguridad. Una de las victorias tempranas de la nueva administración podría llegar con la captura o la neutralización de algunos de los criminales más sonados protegidos por Iván Cepeda y esta administración, como Mordisco, Calarcá, Chiquito Malo, Pablito y otros integrantes de la cúpula del ELN. Un golpe contundente les enviaría un mensaje a todos estos criminales -incluso a quienes hoy posan de gestores de paz-: les irá mejor sometiéndose a la justicia que esperando a que un ‘smart bomb’ los elimine.
Para ello, es necesario reinstaurar a miembros de la cúpula militar que Petro retiró por capricho, devolverle la moral a la tropa y montar dos bases militares gringas en el sur del país que permitan al nuevo gobierno empezar la reconquista o retoma de la Colombia profunda. Territorios como Meta, Vichada, Guainía, Guaviare y Casanare, donde la ventaja del Tigre fue amplia, están ansiosos por sentir el rugido de la seguridad.
Y, finalmente, aprovechar su palmarés como emprendedor y su buena relación con mandatarios y empresarios de otros países para lograr el ‘pledge’ de personajes como Elon Musk, Bezos, los jeques árabes y las empresas petroleras y mineras internacionales, con el fin de comprometer inversiones importantes en sectores agroindustriales, minería, petróleo, infraestructura y otros frentes.
Los anuncios de inversión hacen que la gente se entusiasme, invierta en el país y contribuya al despegue de la economía. En un mundo de gratificación inmediata, producto de las redes sociales y los algoritmos, es crítico que ruja el Tigre y ejecute golpes de opinión muy rápidos que hipnoticen a la gente, le devuelvan la confianza en las instituciones e impidan cualquier intento de la izquierda de impulsar un nuevo falso estallido social.