Analistas 06/08/2026

Errores no forzados

Andrés Otero Leongómez
Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

En el tenis se gana cometiendo el menor número de errores no forzados. Lo que diferencia a los primeros diez del ranking con el resto del escalafón, no es su nivel de juego, sino su inteligencia emocional y consistencia en los momentos cruciales del partido. Si la política colombiana fuera un partido de tenis, Petro perdió por la cantidad de errores no forzados y por la falta de ‘winners’. Los múltiples casos de corrupción que lo acompañaron durante todo su gobierno, sumado a los grandes proyectos de reforma estructural que se empeñó en meter y pegaron fuera de la raya - como salud, pensiones y sector minero-energético -, lo llevaron a perder el partido en el tie break.

Por eso el nuevo presidente -y en general la coalición de gobierno- tienen que mantener esa estadística a la baja si quieren ganar un Grand Slam y garantizar que la izquierda no vuelva al podio en cuatro años. Por lo que estamos viendo en el calentamiento, se ve mucho nerviosismo en el equipo de gobierno. En vez de enfrascarse en discusiones banales con miembros de su coalición sobre posturas ideológicas, es crítico que el Tigre se logre afianzar en la cancha rápidamente con los temas que fueron determinantes para su electorado, si quiere obtener unas victorias tempranas e irse arriba en el marcador.

Los dos puntos críticos, empezando el partido, serán seguridad y economía. En la medida que el nuevo gobierno se anote un par de ases en el tema de narcotráfico y lucha contra la corrupción y logré debilitar a los grupos de delincuencia organizada, aumentará su favorabilidad, obtendrá gobernabilidad y tendrá mejores chances de imponer sus condiciones.

En materia de seguridad, una línea roja para quienes votamos por él es acabar con el Frankenstein de la JEP. Esto le permitirá recuperar la legitimidad de la Rama Judicial y garantizar que los grandes delincuentes del país terminen tras las rejas. Como parte de esa lucha frontal contra el narcotráfico, tiene que empezar con la fumigación aérea para reducir rápidamente los cultivos ilícitos y ganar credibilidad con la administración Trump. En materia judicial, tiene que exponer los nexos entre narcotráfico, corrupción, crimen organizado y los grupos de izquierda, haciendo que los responsables paguen por sus delitos, y extraditar a unos cuantos de estos delincuentes de liquiliqui para que el rival quede notificado. Los colombianos estamos mamados de ver cómo los grandes narcoterroristas llevan décadas pavoneándose por el país, se esconden detrás de procesos de paz y se dedican a dar cátedra de moral. Llegó el momento que los corruptos y los narcos le empiecen a tener temor a la justicia colombiana -o en su defecto a Trump.

En materia económica, tiene que derogar las políticas que atentan contra la libertad de mercados y el desarrollo minero-energético, recuperar la confianza inversionista y que la recuperación del gasto fiscal no castigue el bolsillo de los colombianos y genere una crisis de ‘affordability’. Esto lo logrará trabajando de la mano con los grupos empresariales, las Pymes las nuevas generaciones de emprendedores, los fondos de capital privado, los gremios, las cámaras de comercio y las misiones diplomáticas de países aliados.
A pocos días de que Abelardo salga a la cancha, los espectadores y aficionados estamos pendientes del match, pues somos conscientes que el rival no será fácil.

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Abelardo de la Espriella - Presidencia de la República - Donald Trump