Analistas 13/03/2020

¿Por qué seguimos siendo violentos?

Angélica Nieves
Profesora U. de la Sabana

Sin importar la edad que tenga, posiblemente usted ha considerado que uno de los mejores estados de vida es el enamoramiento y aunque tiene razón en gran parte, quiero proponerle otro: la tranquilidad.

¿Cuáles son los primeros conceptos o imágenes que vienen a su mente cuando escucha la palabra “tranquilidad”? Pueden ser: paz, felicidad, playa, vacaciones, brisa, y, en general, todo lo contrario a violencia.

Me quiero detener en este último aspecto: la violencia, la cual podría ser la antítesis de la tranquilidad. Si revisamos los índices más recientes sobre violencia veremos que éstos han decrecido en el tiempo: menos masacres, menos homicidios.

De hecho, aterrizando este punto a la situación actual del país, notamos que según Medicina Legal las muertes violentas en la capital bajaron un 7,2% en los primeros 11 meses del 2018. Los medios también confirmaron que el 2019 fue el año en que históricamente se presentaron menos homicidios por riñas en las festividades. Frente a estos datos estadísticos, no podemos negar los hechos. Pero, ¿por qué se han intensificado las extorsiones desde cárceles? ¿Por qué cada vez hay más denuncias sobre acoso en las redes? ¿Por qué las mujeres nos sentimos intimidadas al caminar solas en la noche? Estas preguntas pueden sugerir que la violencia no ha decrecido, sino que se ha trasladado a otras esferas.

Aunque consideremos que vivimos en un mundo muy sensible en lo relacionado con los Derechos Humanos, a veces falseamos la verdad. Todavía se ven situaciones como la que describe el diario “El Español”, el cual, después de una investigación en la India, encontró que muchos niños son explotados laboralmente, casi esclavizados, en la industria de la confección y son ellos mismos los encargados de coser en camisetas y otras prendas el logo “Child labor free” (libre de trabajo infantil).

Nos creemos en una época evolucionada y centrada en la persona, pero parece que la violencia busca nuevas formas de adaptarse en la sociedad. Trabajo en el sector educativo y a diario sobresalen problemáticas en su mayoría relacionadas al uso de la tecnología. Es común escuchar chantajes por fotos privadas que alguna vez fueron compartidas o burlas virales contra otros a través de “memes” o las llamadas “páginas de confesiones”; la violencia no se limita al hecho de golpear a alguien o de matar, cualquier forma de agresión a otro es un acto violento.

Usted puede pensar que no es violento porque no hace nada de lo anterior, no le pega a su pareja, ni ha matado a nadie. Pero si no paga lo justo a sus obreros, si los explota con horarios extendidos, si no da un buen trato a la persona que le ayuda en las labores domésticas, posiblemente lo es.

El compromiso contra cualquiera de estos actos debe ser individual, sin importar el entorno en el que actúa: entretenimiento, educación, gobierno, industria. Devolver la dignidad al ser humano y no tratarlo como fuente económica o de mera producción, eso es promover la tranquilidad propia y la de los demás.

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