El déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) heredado del congelamiento de precios durante el anterior gobierno presidencial, obligó a la administración actual a incrementar gradualmente los precios de gasolina y Acpm para equipararlos a niveles internacionales. Sin embargo, con un déficit proyectado de $3,9 billones para 2025, la decisión de reducir el precio de la gasolina en $300 a partir de febrero sugieren una confianza quizá anticipada en la sostenibilidad del fondo.
La deuda del Fepc se redujo de $36,7 billones en 2022 a $10,7 billones en 2024, principalmente debido a los ajustes en el precio de la gasolina entre octubre de 2022 y agosto de 2023, mientras el Acpm permaneció subsidiado. Esto permitió mantener el balance de la gasolina en superávit para 2025. Sin embargo, el precio del Acpm permaneció congelado durante 56 meses, manteniendo al Fepc en déficit.
El Gobierno intentó incrementarlo en $2.000 en septiembre de 2024, pero el paro camionero forzó un ajuste menor de $800 en dos cuotas ($400 en septiembre y $400 en diciembre de 2024). Desde enero de 2026 se implementaron incrementos adicionales de $90 para gasolina y $99 para Acpm.
Esta iniciativa parecía encaminar la política de precios hacia la sostenibilidad fiscal del fondo. No obstante, el reciente anuncio de reducir el precio de la gasolina en $300 a partir de febrero representa un retroceso en los ajustes graduales, sin haber completado siquiera la equiparación del Acpm a precios internacionales. El gobierno motivó esta decisión en al menos tres frentes: 1) ayudar a bajar la inflación; 2) la estabilización del Fepc; y 3) la reciente apreciación del peso colombiano frente al dólar. Este último, no ampliamente socializado por el gobierno, se traduce en que la diferencia entre el precio internacional y el ingreso al productor de la gasolina ha disminuido mayoritariamente por efectos cambiarios. Es decir, ahora comprar gasolina afuera es más barato de lo que se vende en el territorio colombiano.
Mientras el Acpm se mantendrá en déficit para 2025 y 2026, la gasolina registrará superávit por los incrementos en su precio y la apreciación cambiaria. Desde Anif proyectamos un déficit del Fepc de $3,9 billones en 2025 y un superávit de $2,6 billones en 2026. Este colchón permitiría implementar la reducción de $300 sin incurrir en déficit, al menos en el corto plazo, y sin igualar el precio del Acpm a precios internacionales. Con el ajuste, el saldo caería a un superávit de $1,9 billones en 2026, una diferencia de $659.000 millones (ver Gráfico 1). Cabe aclarar que en caso de anunciar un mayor recorte en el precio, habría una mayor reducción del superávit.
No obstante, este colchón es altamente vulnerable. La decisión de reducir el precio de la gasolina en $300 sin nivelar el precio local del Acpm al internacional expone al Fepc a un riesgo crítico: la volatilidad cambiaria. Cada depreciación del peso frente al dólar encarece las importaciones de combustible y amplía automáticamente el déficit del fondo. El margen actual de $1,9 billones proyectado para 2026 desaparecería rápidamente ante movimientos cambiarios adversos, dejando al próximo gobierno con una deuda que comprometerá la estabilidad fiscal y la capacidad del Estado para atender prioridades de gasto social y desarrollo.