La inflación anual se ubicó en 5,84% en mayo, acelerándose frente al 5,68% de abril, con una variación mensual de 0,47%, inferior al 0,52% esperado por los analistas según la encuesta del Banco de la República. El repunte en la inflación anual continúa siendo impulsado por los servicios, que aportaron 3,2 puntos porcentuales (pp), seguido por alimentos (1,1pp), los regulados (1,0pp) y los bienes (0,5pp). Con esto, la inflación consolida una tendencia de aceleración que se aleja del retorno hacia la meta del Banco de la República.
Al detallar por divisiones de gasto, tres categorías concentraron el 62% de la inflación anual de mayo. Alojamiento y servicios públicos lideró con un aporte de 1,4pp y variación de 4,5%, impulsada por el arriendo imputado (0,61pp) y el efectivo (0,41pp). Le siguió alimentos con 1,1pp y variación de 6,0%, donde la carne de res (0,33pp) y las frutas frescas (0,26pp) fueron los mayores aportantes. En tercer lugar, restaurantes y hoteles aportó 1,1pp con variación de 9,6%, explicado por comidas en establecimientos de servicio a la mesa (0,73pp). En la variación mensual, las mayores contribuciones provinieron de alojamiento y servicios públicos (0,3pp), transporte (0,1pp) y restaurantes y hoteles (0,04pp).
Con el dato de mayo, la inflación acumulada en lo corrido del año alcanza 4,36%, superando el 3,63% del mismo período de 2025 y equivalente a 68% de la inflación proyectada para cierre de ese año -cercana al 6,4%-, pese a que resta un semestre completo. Esta aceleración ha estado liderada por los servicios, vía transmisión del ajuste salarial de 23% e indexación a la inflación de cierre de 2025, así como por los alimentos, que han ganado protagonismo como segundo factor.
Aunque en mayo la inflación anual de alimentos se moderó de 6,7% a 6,0%, donde los procesados aportaron 3,9pp y los perecederos 2,1pp -debido a la desaceleración en frutas y verduras-, en lo corrido del año las presiones han sido sostenidas (Gráfico 1). La inflación año corrido de alimentos se ubicó en 5,8% (vs. 4,9% en 2025), impulsada por los perecederos, que, con una variación de 14,8% (vs. 8,3% en 2025), aportaron 3,4pp, mientras los procesados contribuyeron con 2,4pp, con una variación de 3,2% (vs. 3,8% en 2025). Aunque la inflación de perecederos es de dos dígitos, su incidencia está acotada por su menor peso en la canasta -21% frente a 79% de los procesados-, lo que no impidió que lideraran el repunte de la inflación de alimentos en lo corrido del año.
Al interior de los alimentos perecederos, las frutas frescas (1,5pp), la papa (0,6pp) y el tomate (0,5pp) concentraron los mayores aportes a la inflación de alimentos en lo corrido del año. Según las cifras de abastecimiento del Dane, la menor oferta de limón, mora, tomate de árbol y mango respondió a las lluvias en Antioquia, Santander y Norte de Santander. La papa acumuló tres meses consecutivos de alzas por la finalización simultánea de ciclos productivos y menor producción por lluvias en Boyacá, Cundinamarca, Nariño y Antioquia. Por su parte, el tomate acumuló aumentos en los precios de enero a abril por menor producción en Norte de Santander, Huila y Cundinamarca.
En los alimentos procesados, la carne de res y sus derivados lideraron con una contribución de 1,0pp en lo corrido del año, presionados por la contracción de la producción ganadera en Córdoba, Antioquia y Meta. Le siguió la leche, que aportó 0,5pp adicionales por las condiciones climáticas que afectaron el pastoreo en zonas altoandinas debido a la mayor cantidad de lluvias. En conjunto, las presiones de los procesados y, especialmente, el aumento en los perecederos han impulsado el repunte de la inflación de alimentos en lo que va de este año y, a su vez, la inflación total.