La articulación institucional también reconstruye economías
miércoles, 1 de abril de 2026
Billy Escobar
Las economías regionales no se sostienen únicamente sobre indicadores macroeconómicos. Su estabilidad depende de la capacidad institucional para coordinar respuestas frente a choques que afectan directamente a las unidades productivas. Cuando esa coordinación ocurre de manera efectiva, los instrumentos públicos y privados logran proteger el empleo, restablecer la actividad empresarial y acelerar los procesos de recuperación.
Las emergencias climáticas en Córdoba evidenciaron la vulnerabilidad de empresas y unidades productivas cuya operación depende de condiciones territoriales estables. La afectación no se limita al ámbito empresarial. Se traslada al ingreso de los hogares, al comercio local y a la dinámica económica de las comunidades.
En este contexto, la respuesta no puede agotarse en el diagnóstico. Es necesario activar espacios de trabajo donde confluyan autoridades locales, empresarios, sistema financiero y organizaciones del ecosistema productivo, para construir soluciones con información directa del territorio y participación de quienes enfrentan la afectación económica.
Bajo ese enfoque, se desarrolló en Montería un ejercicio conjunto liderado por la Superintendencia de Sociedades y Asocapitales, orientado a identificar rutas para el restablecimiento productivo. La participación de actores como la Cámara de Comercio de Montería, Fenalco, Ganacor y Asdemin, junto con entidades como el Banco Agrario, Finagro, el Fondo Nacional de Garantías e Innpulsa, permitió integrar capacidades en torno a un propósito común. Hoy los resultados comienzan a evidenciarse. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Montería, se observan señales de reactivación en el tejido empresarial, con recuperación progresiva en la actividad comercial y en la dinámica de registro y operación. Estos datos muestran que el trabajo conjunto incide directamente en la recuperación económica.
Este tipo de iniciativas refleja una evolución en la supervisión económica. No se limita a revisar cifras o verificar normas. Permite identificar cómo los riesgos del territorio afectan a las empresas y articular herramientas como crédito, garantías y acompañamiento empresarial para responder de manera oportuna, conectando la supervisión con la reactivación económica.
Este trabajo también requiere un rol activo de los gremios y organizaciones empresariales. Son quienes pueden convocar a las empresas, ordenar la información del sector y facilitar el acceso a instrumentos como crédito, alivios o programas de apoyo. En escenarios de crisis o afectación económica, su participación permite que estas herramientas lleguen más rápido y de forma más efectiva al tejido empresarial.
La estrategia tiene continuidad territorial. Durante abril se desarrollarán espacios similares en el departamento del Magdalena y en el departamento de La Guajira, junto con sus cámaras de comercio y las secretarías de desarrollo económico de sus ciudades capitales, replicando este modelo de trabajo ajustado a las particularidades productivas de cada región.
El fortalecimiento de las economías regionales exige coordinación efectiva, lectura territorial de riesgos y capacidad de acción conjunta. Lo que está en juego no es solo la recuperación de las empresas afectadas, sino la estabilidad económica de los territorios. Cuando este esfuerzo se traduce en decisiones concretas y acceso efectivo a instrumentos, se convierte en un factor determinante para la reactivación productiva.