Los protocolos de los sabios de La Habana
Me topé con este manual, manoseado y polvoriento, en una mesa de café en La Habana. A pocos días de las elecciones, lo comparto aquí por si a algún colombiano le resulta útil.
- “No se instaura una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para instaurar la dictadura”. -Orwell
- Obliga al pueblo a depender del Estado para su sustento. La empresa privada genera empleo y riqueza fuera de tu control: denúnciala como oligarquía, monopolio, mafia.
- Deslumbra. La visibilidad por sí sola es poder: sé más grande y colorido que la masa anodina. Espectáculos, símbolos imponentes, imágenes impactantes: mientras más te miran, menos te entienden.
- Sé imprevisible. Cambia de rumbo sin aviso, contradícete sin pestañear: pensarán que eres mal administrador, no estratega. La conducta sin lógica desequilibra al opositor y lo agota intentando descifrarte.
- Reemplaza la razón con entusiasmo, los argumentos con rituales, las dudas con sacrificios. Donde la religión flaquea, tu culto te dará un poder incalculable.
- “Repite una mentira lo suficientemente grande y el pueblo terminará creyéndola. La verdad es el enemigo mortal del Estado”. -Goebbels
- Acusa en el espejo. Imputa al enemigo lo que tú mismo planeas: fascistas, golpistas, matarifes. Así los honestos se sentirán justificados al actuar en “legítima defensa”.
- No admitas error ni concedas virtud al adversario. Un enemigo a la vez, cargado con todos los males del país. Cuando el pueblo comprenda hacia dónde lo llevas, será demasiado tarde para defenderse.
- Casi todo problema se rastrea a un individuo fuerte: el periodista incómodo, el juez independiente, el senador de oposición. No negocies: aíslalo, desprestígialo, destiérralo. Los demás caen solos.
“El poder político nace del fusil”. -Mao