Analistas 18/03/2026

Alianza para apagar el incendio

Camilo Guzmán
Director ejecutivo de Libertank

Imagínese que su casa está en llamas. Un grupo de pirómanos entró por la fuerza, roció gasolina sobre los muebles y ahora mismo está jugando con fósforos en la sala mientras recita discursos sobre la “redistribución de la riqueza”. De pronto, su vecino llega corriendo con un balde de agua y una manguera. Ante la emergencia, ¿usted lo detiene en la puerta para preguntarle por su posición sobre la marihuana? Por supuesto que no. Usted suma fuerzas y apaga el incendio.

Colombia es hoy esa casa en llamas. Y quienes nos gobiernan son los pirómanos. Nos enfrentamos a fanáticos convencidos de unas ideas que han dejado más de 100 millones de muertos, la mayoría de hambre, y naciones enteras sumidas en la miseria.

Hoy, Colombia arde en manos de un gobierno que asfixia la inversión, destruye el sistema de salud, le entrega el país a los criminales, dispara la informalidad y promueve abiertamente el modelo que arruinó a Venezuela. Bajo el disfraz de la “justicia social”, este gobierno avanza en un saqueo legalizado. Se llenan sus bolsillos mientras someten a los colombianos con impuestos confiscatorios, regulaciones asfixiantes y una narrativa de odio.

Frente a esta amenaza, sacar a estos irresponsables del poder en 2026 no es una simple opción política; es un imperativo de supervivencia. Si les damos cuatro años más, la destrucción institucional y económica será tal que no quedará casa por reconstruir.

Para derrotarlos, necesitamos un triunfo electoral masivo, aplastante e innegable. Ese triunfo no se logra desde un nicho de puristas aislados. Exige pragmatismo táctico. Nos obliga a construir un consenso amplio que reúna tanto a la firmeza que defiende la institucionalidad y los valores democráticos como al rigor técnico y moderado que entiende las cifras y las realidades urbanas. Necesitamos a todos los que estén dispuestos a cargar un balde de agua.

En este mismo espacio he escrito, y lo sostengo, que la libertad no se negocia. Ceder pequeñas porciones de libertad bajo la excusa de la moderación es alimentar al cocodrilo esperando que nos coma de últimos. ¿Es esto una contradicción? En lo absoluto. Y es vital que entendamos la diferencia entre la táctica electoral y los principios de gobierno.

Construir una coalición amplia para ganar en 2026 es la táctica para arrebatarle los fósforos al pirómano. Pero, una vez apagado el incendio, los planos para reconstruir la casa no se negocian. No podemos sentarnos a diluir nuestras convicciones para dejar contentos a los tibios. Aliarnos para ganar las elecciones no significa abandonar nuestras ideas; significa asegurar que haya un país donde esas ideas puedan florecer. Pero que quede claro: a quienes lleguen al poder gracias a este gran consenso, no les cederemos ni un milímetro en la exigencia del modelo económico que debe regir a Colombia.

No aceptaremos versiones “light” del estatismo. No validaremos la idea de que el Estado es el motor del desarrollo. Quien asuma la reconstrucción del país deberá entender que necesitamos un capitalismo de libre mercado sin complejos. Exigiremos una reducción drástica del tamaño del Estado, la eliminación de regulaciones inútiles y el respeto absoluto por la propiedad privada. Porque de nada sirve unirnos para salvar la casa si adentro vamos a seguir viviendo como esclavos del Estado. Hagamos las sumas necesarias para ganar hoy, pero no restemos ni un milímetro de libertad mañana.

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