Una mina de estaño se derrumba en algún rincón del mundo. A las pocas horas, un fabricante de latas en Medellín paga un poco más por el metal y empieza a buscar cómo gastar menos. No sabe qué pasó ni necesita saberlo: el precio le avisó lo único que importaba. Así lo explicó Friedrich Hayek en 1945, y ahí vive la idea más hermosa de la economía. Millones de personas que no se conocen cooperan sin que nadie las dirija, porque el precio lleva el conocimiento que ninguna cabeza puede reunir.
Esa idea tiene un enemigo antiguo, al que Hayek llamó la fatal arrogancia: creer que un funcionario puede ordenar lo que millones saben por separado. Este viernes 23 de octubre, Medellín reunirá a quienes han dedicado y arriesgado su vida a desmentirla. Directores de centros de pensamiento, académicos y líderes políticos y de opinión de toda la región llegan al Congreso de Relial, la Red Liberal de América Latina, a dedicar un día entero a una sola idea. Y esa noche haremos algo que casi nunca se ve en Colombia: celebrarla.
Ese mismo día, la Noche por la Libertad, de Libertank, tendrá como invitado de honor a Federico Sturzenegger, el ministro que desde diciembre de 2023 le quita normas al Estado argentino. Quitar normas es más difícil que ponerlas. Quien pone una norma recibe el aplauso de sus beneficiarios; quien la quita enfrenta a los que vivían de ella. Por eso casi nadie lo intenta. Él lo hizo y viene a contarnos cómo. Será una fiesta de ideas para quienes quieren aprender, para quienes no tienen más opción que ser excelentes y para quienes no necesitan un mejor amo, solo que les quiten las cadenas.
En Colombia, lastimosamente, la arrogancia de planificar vive en toda la política: en la derecha y en la izquierda. Esta semana, un importante sector agrícola acordó con el Ministerio de Agricultura ordenar las siembras, reforzar el control de precios y socializar las pérdidas, al mejor estilo del Gosplan soviético. Mientras Medellín se alista para hablar de libertad, el Concejo vota un POT que prohíbe a los dueños de 90% del suelo urbano decidir si destinan su vivienda al turismo. En Bogotá, la Alcaldía le sube el ICA al sector financiero de 14 a 20 por mil y crea una sobretasa al predial. Y hay empresarios que piden aranceles para igualar la cancha, pero hacia arriba: que a sus competidores les cobren más. No es mala fe. Es miedo a competir, y competir duele, y el Estado ofrece anestesia. Pero esta anestesia no cura: adormece mientras el músculo se atrofia.
Imagine por un instante una máquina que transforme granos de café en computadores de última generación. Este asombroso mecanismo también podría convertir libros en ropa y muebles en vehículos último modelo. La máquina también operaría en países más pobres, donde se podrían ingresar productos que no requieren gran capital ni mucha formación, como la yuca, y extraer a cambio infraestructura y educación de alta calidad. Tal artilugio ya existe, puede establecerse en cualquier lugar, solo funciona con la ilimitada imaginación humana y es la mejor vía para enriquecer a los más pobres. Esa máquina se llama comercio y funciona con el combustible de la libertad. Eso es lo que vamos a celebrar el viernes.
Que Medellín sea sede de la libertad un viernes es una fiesta. Que lo sea todos los días es el trabajo que tenemos en Libertank.