Analistas 20/02/2024

Innovación en productividad: la revolución laboral necesaria en 2024

Carlos Aguilar
CEO de Causa & Efecto

El pensador de izquierda Paul Krugman, ganador del Nobel de economía de 2008, decía: “La productividad no es todo, pero al final es casi todo. Que un país pueda mejorar su nivel de vida a lo largo del tiempo depende casi por completo de su capacidad de elevar su producto por trabajador”.

En Colombia, esta premisa sigue siendo válida en 2024, donde aún continúan los desafíos en la productividad laboral a pesar de los avances tecnológicos y la formación de millones de personas a través de instituciones de educación para el trabajo como el Sena.

Desde la creación de la Red de Ensamble de Medellín en 2014, se evidenció una brecha significativa en la productividad colombiana en comparación con otros países. En esa época se necesitaban 4,3 colombianos para producir lo mismo que un trabajador estadounidense o 2,8 para producir lo que un coreano.

A pesar del desempleo, las empresas enfrentaban dificultades para encontrar trabajadores calificados, una respuesta innovadora a este problema fue la implementación de estrategias que fueron heredadas de las buenas prácticas de esta red:

1. Selección basada en destrezas: mediante la aplicación de pruebas cognitivas, físicas y de personalidad se predice de manera más certera cuánto el candidato se adecua al puesto de trabajo, porque cada vez más se entiende que la experiencia previa y las pruebas psicotécnicas tradicionales no son un predictor de la productividad, se entiende que el “seleccionador” debe conocer y en la medida de lo posible haber ejecutado la labor. Es imposible opinar sobre algo que no se conoce.

2. Culturalización de los procesos educativos: reconociendo la importancia de la cultura en el desempeño laboral, las empresas han adoptado enfoques educativos que se ajustan a las preferencias y valores de cada territorio. Para transmitir ideas o conceptos a los trabajadores se pueden utilizar herramientas narrativas tradicionales de nuestra idiosincrasia logrando el propósito de formar.

3. Escuelas de destreza: estas ofrecen formación intensiva y práctica en habilidades específicas en períodos no superiores a una semana para volver empleable y productivo al trabajador, basándose en métodos innovadores de enseñanza, como técnicas de baile para enseñar a pintar automóviles, simulaciones para enseñar el proceso de armado de ramos de flores o utilizar el entretenimiento como base de la educación digital de los trabajadores.

4. Desarrollo de liderazgo en la base operativa: no basta con tener habilidades técnicas, los líderes de la base deben tener formación de cómo liderar en el ser y el hacer. Las organizaciones que logran estar en niveles de productividad laboral internacionales tienen planes de formación estructurados para la gerencia de sus pisos de trabajo.

5. Búsqueda de trabajadores en territorio: para abordar la escasez de mano de obra calificada, las empresas están llevando a cabo iniciativas para reclutar trabajadores en las comunidades de la “Colombia profunda”, formándolos en el mismo territorio mediante las escuelas de destreza para luego ser trasladados por temporadas a los centros productivos donde hay escasez de mano de obra. Programas como “Viajeros” conectan a las empresas con personas de áreas rurales logrando también estimular la economía de estas localidades.

En ciudades como Medellín y Bogotá, cajas de compensación como Comfama y Compensar están liderando iniciativas para realizar convocatorias en territorio, comprendiendo que el componente geográfico es crucial para abordar nuestros problemas laborales.

Colombia enfrenta la urgencia de una revolución laboral para mejorar su productividad, implementar estrategias adaptadas a nuestra realidad, como definir perfiles específicos, incorporar la cultura local en la formación, acortar los tiempos de educación, priorizar el liderazgo en la base y buscar mano de obra en el territorio, son pasos clave para alcanzar niveles de productividad que impulsen el desarrollo económico y mejoren la calidad de vida de la sociedad.

Partiendo de la premisa de que alcanzar niveles internacionales de productividad requiere una base de trabajadores de alto nivel, ya son varias las empresas colombianas que han logrado llegar a las grandes ligas de la productividad laboral del mundo.

Experiencias como la de la Red de Ensamble de Medellín que logró unir esfuerzos del estado, empresa privada, universidades e innovaciones tecnológicas para la educación marcan el camino para elevar nuestro nivel de productividad laboral.

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