Analistas 07/10/2026

Mismas tasas, balances opuestos

Carlos David Alape Gamez
Economista y candidato a Magíster en Economía Aplicada Universidad de los Andes
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Este año los bancos y el Banco de la República viven realidades opuestas. Según la Superintendencia Financiera, los establecimientos de crédito ganaron $11,4 billones entre enero y julio, 35% más que un año atrás, cuando sumaban $8,43 billones. El Emisor, en cambio, cerró agosto con utilidades de $6,05 billones, 38% menos que los $9,73 billones de 2025.

A primera vista parecería que a unos les fue muy bien y al otro muy mal. Pero cuando se suman ambos resultados en el mismo corte de julio, el total casi no cambia y pasa de $16,8 billones a $16,5 billones. La plata ganada es prácticamente la misma. Lo que cambió es quién se la queda, y la razón está en dónde tiene invertido su dinero cada uno

En finanzas a esto se le llama asset allocation, que no es otra cosa que decidir cómo se reparte el dinero entre distintas inversiones. El Banco de la República tiene la mayor parte de su balance por fuera del país. De sus $302,9 billones en activos, $229,3 billones son reservas internacionales, es decir, tres de cada cuatro pesos. Ese dinero está invertido sobre todo en bonos de gobiernos de países desarrollados, muy seguros, pero sensibles a lo que pasa con las tasas de interés en el exterior.

En 2025 eso jugó a favor. Las tasas externas pagaban buenos intereses y, cuando empezaron a bajar, los bonos se valorizaron. Por eso el 86% de las utilidades récord de $13,9 billones de ese año salió de las reservas

En 2026 la historia se dio vuelta. Las tasas en el exterior volvieron a subir, los bonos perdieron valor y lo que el Emisor ganó con las reservas cayó de $8,45 billones a $3,88 billones entre agosto de 2025 y agosto de 2026. Es una caída de 54%. Hay un dato que pocos han mirado. Lo que el Banco gana con sus operaciones en pesos, es decir, con los TES que tiene en su poder y con la liquidez que le presta a los bancos, subió 42% y llegó a $4,35 billones. En lo que va del año, ese negocio local le ha dejado más plata que las reservas.

El problema es que también le toca pagar más. Lo que le reconoce al Gobierno por los depósitos que guarda allí pasó de $670.000 millones a $1 billón, y lo que les paga a los bancos para recoger liquidez subió de $455.000 millones a $507.000 millones. Con la tasa de interés en 12,25%, cada aumento mejora lo que gana en pesos y encarece lo que debe, pero no ayuda en nada a las reservas, que son el grueso de su balance. El mismo ciclo de tasas altas que le quita utilidades al Banco de la República es el que se las suma a los bancos.

Los bancos juegan del otro lado. Sus activos llegaron a $1.214,7 billones en julio, 11,9% más que hace un año, mientras el crédito de consumo apenas se recupera y crece 3,9% descontando la inflación. Con ese ritmo de préstamos no se explica un salto de 35% en las ganancias. La explicación está en tres cosas. La primera es que cobran tasas altas y eso amplía su margen. La segunda es que están liberando provisiones que guardaron en los años en que mucha gente dejó de pagar, y a comienzos de año ya tenían más de 142 pesos reservados por cada 100 en mora. La tercera es que sus inversiones ganaron peso.

De acuerdo con Cibest, que analiza las cifras de la Superfinanciera, los ingresos por inversiones y derivados de los bancos llegaron a $10,3 billones en el segundo trimestre, 22,6% más que un año atrás. Esa es la verdadera apuesta de la banca colombiana. Como la demanda de crédito todavía no arranca y el Gobierno necesita mucha financiación, los bancos han preferido comprar TES. Estos títulos pagan bastante más que la inflación, exigen poco capital y este año se han valorizado porque el país se percibe menos riesgoso.

Curiosamente, es la misma apuesta que hoy le da aire al Emisor, cuya tenencia de TES pasó de $37 billones en diciembre a $42,9 billones en agosto. El propio Banco de la República advirtió en su Reporte de Estabilidad Financiera de septiembre que las entidades tienen mucha deuda del Gobierno y que eso las deja expuestas si el precio de esos títulos cae, un riesgo que pesa más con la situación fiscal actual.

Todo esto tiene consecuencias para las cuentas públicas. El Marco Fiscal de Mediano Plazo esperaba que el Emisor le girara $9,7 billones al Gobierno este año, y a agosto apenas se llevaba el 62% de esa cifra. El mismo Banco ya bajó su proyección de utilidades para 2026 a cerca de $9,1 billones.

Las ganancias del Banco de la República no son un impuesto ni un ingreso fijo. Dependen de lo que pase con las tasas en Estados Unidos y Europa, así que contar con ellas como una fuente segura de caja es apostar a que esas tasas bajen. Y los bancos, que hoy ganan financiando al Gobierno, quedan atados a la misma suerte. Si el ajuste fiscal prometido no llega y los TES pierden valor, la ganancia de hoy puede volverse la pérdida de mañana. Para el hogar y el empresario la conclusión es sencilla.

Que los bancos ganen mucho no significa que le estén prestando más a la economía real, porque buena parte de esas utilidades viene de tener bien ubicada su plata en deuda pública. Y que el Emisor gane menos no quiere decir que lo esté haciendo mal. Es el costo de defender la inflación con un balance invertido sobre todo en el exterior. Los dos ganan con lo mismo, la tasa de interés.

La diferencia está en el lado del balance donde la tienen.

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