¿Tendremos publicidad política? (1)
Año electoral, quizá el más importante de los que nos ha correspondido vivir por lo que significa para el futuro del país, y una vez más estamos apreciando lo que es y será el manejo comunicacional (publicidad, propaganda y discursos, principalmente) de las campañas, por lo que todas las formas de comunicación mercadológica, política y electoral serán “pan nuestro de cada día”. Por eso esperamos que, influenciados por la reciente visita de Petro a Trump, se ajusten a la ética y a la moral en todos sus sentidos, basándose en propuestas claras, sin falsedades ni engaños, sin insultos e irrespetos. Jamás como el jefe del desgobierno se manifestó hace unos días, sin respeto ni vergüenza, degradando, menospreciando y, en fin, haciendo uso de lo que un estadista no debe hacer cuando se comunica con la sociedad.
Toda la vida se ha reconocido la importancia de la comunicación en las actividades del mercadeo y la política. 770 años a.c., con el comienzo del denominado “período de Primaveras y Otoños” en China, al aparecer las “Cien escuelas de pensamiento”, lideradas por Confucio, se combinaron filosofía moral y política, proponiendo la conservación de los valores morales tradicionales en un Estado liderado por un gobernante virtuoso, asesorado por un consejo de administradores.
Posteriormente, el filósofo chino Mo Di, en los siglos III y II a. C., propuso una clase política meritocrática respetuosa de los planteamientos de Confucio, conformada por ministros y asesores elegidos por virtud y capacidad, para liderar la sociedad y conducirla por las mejores vías para vivir mejor. Aristóteles, Mencio, la dinastía Han, Sócrates, Platón y Chanakya, en India, para mencionar algunos que vivieron antes de Cristo y que tuvieron y aún tienen gran influencia en la política, reconocieron lo que significa la comunicación en la dirección o gobierno de los pueblos.
Desde los inicios del marketing, en especial durante la década de los años 40, cuando James Culliton y Neil Borden, en la Universidad de Harvard, comenzaron a dar forma a las cátedras de mercadeo en el mundo académico actual, la actividad comunicacional se ha reconocido y valorado por lo que significa para quienes hacen uso de ella como estimuladora de acciones, como también para la sociedad en general, puesto que gracias a su efecto los mercados se informan y actúan para mejorar el nivel de vida de todos. Pero…
Desafortunadamente, como en todo, hay malos políticos y mercadólogos que no entienden, o no quieren entender, que todo y todos comunican, y a su vez se valen de similares personajes de la comunicación, que aprueban lo que estos les presentan, siendo ambos igualmente responsables de las consecuencias en todos los campos. Pero, para fortuna de la mayoría, hay buenos que saben contrarrestar los efectos negativos de esos líderes que no saben ni qué decir ni cómo decir lo que piensan y desean influenciar en la gente.
Hoy, gracias a Dios y a la tecnología, las personas pueden interactuar con quienes dirigen, elaboran, aprueban y emiten las comunicaciones para hacer valer derechos y principios éticos, morales, sociales, económicos, etc., y reclamar ante los responsables y el Estado, para prevenir posibles consecuencias funestas.
Vale recordar al llamado padre de la publicidad, David Ogilvy, cuando se refirió a la inercia de las comunicaciones, indicando que se tiene que tener en cuenta el efecto psicológico de lo que se dice.