Analistas 28/10/2025

La gran batalla

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Estamos presenciando múltiples batallas militares y las noticias se centran sobre posibles acuerdos y desacuerdos, pero la gran batalla que se libra hacia el futuro es la batalla por el liderazgo tecnológico y no solamente por el boom de la inteligencia artificial, sino por grandes movimientos que los países y los empresarios están adelantando.

Como marco a este escenario cabe resaltar el otorgamiento del premio Nobel de Economía de manera compartida a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt y la razón que dio la academia fue por haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación. Mokyr destacó cómo la acumulación de conocimiento y la competencia técnica crean condiciones para el progreso sostenido. Por su parte Aghion y Howitt desarrollaron la teoría de la “destrucción creativa”, que explica cómo la innovación reemplaza tecnologías y empresas obsoletas, impulsando el desarrollo. Es esta confrontación la fuerza que permite a unos países crecer más que otros.

Ese progreso tecnológico se logra mediante el impulso de la Investigación y Desarrollo, ID, y conviene revisar cuanto invierten EE.UU. y China que son los grandes rivales en esta batalla. Estados Unidos ocupa el tercer lugar en el mundo, invirtiendo en ID un 3,4% del PIB. China, que está rezagado, invierte 2,6% de su PIB en ID. Dado que el mayor PIB del mundo es el de EE.UU., es claro que es nuestro vecino del norte el país que más invierte en ID y según la tesis de los premiados sería el país que gozaría del mayor crecimiento en el mundo y por ende mayor liderazgo.

Esa preocupación afloró de manera clara en la cuarta sesión plenaria del XX Comité Central celebrada en Pekín del 20 al 23 de octubre de 2025, en la cual se aprobó el Plan Quinquenal 2026-2030 que como primer punto tiene buscar la autonomía tecnológica y la autosuficiencia en ciencia y tecnología. Para ello se aprobó invertir más en investigación y desarrollo con miras a avanzar en inteligencia artificial y la fabricación de microprocesadores, para no depender de los Estados Unidos, ya que la tecnología y sus componentes se han vuelto el arma más poderosa de esta gran batalla. Recordemos que China ha impuesto cuotas sobre los llamados “minerales raros” esenciales para la fabricación de microprocesadores, y a su vez EE.UU. ha impuesto restricciones al acceso de estos a China.

Pero anteriormente en EE.UU. durante la administración Biden se habían aprobado en el congreso dos leyes que también pretendían un liderazgo en esta materia. El “Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors (Chips) and Science Act” que destinó US$280.000 millones a investigación e innovación y otorgó subsidios por US$52.000 millones para producción de semiconductores. La segunda pieza legislativa fue el “Inflation Reduction Act, IRA” que conllevaba una inversión de US$737.000 millones en temas relacionadas con nuevas tecnologías.

Si bien es claro que EE.UU. invierte mucho más, los hechos han demostrado la capacidad que tiene China para competir con nuevos desarrollos tecnológicos incluyendo la inteligencia artificial y la producción de microprocesadores. Quien salga victorioso de esta batalla tendrá ventajas en las batallas tradicionales que hoy se han vuelto tecnológicas y podrá lograr un mayor crecimiento económico tal como lo pregonan los laureados al Nobel y consolidar un liderazgo global que tanto China como Estados Unidos pretenden.

TEMAS


Inteligencia artificial - China - Estados Unidos - investigación y desarrollo