Tribuna Parlamentaria 02/06/2021

Reactivación social y económica

Catalina Ortiz
Analista

Se cumplió un mes del inicio del paro nacional en una jornada marcada por un escalonamiento de la violencia, principalmente en Cali y todo el Valle del Cauca. Fue muy doloroso tener que reportar nuevamente muertos, heridos, personas que no pudieron entrar a su puesto de vacunación, saqueos a negocios y bloqueos de las vías.

Esta situación no puede continuar. Es necesario que se esclarezca cuántos han sido los muertos, los desaparecidos, los casos de violencia sexual, de manera que podamos empezar a sanar; sin estas claridades no será posible avanzar. El esclarecimiento es el primer paso. No puede haber impunidad y tenemos que proteger primero la vida. Pero el desafío de Cali es de unas dimensiones inéditas. Tenemos que ser capaces de recomponer el tejido social y el económico. Hemos pedido una mesa permanente, liderada por el presidente de la República, articulada con el alcalde de Cali y la gobernadora del Valle para mantener y profundizar el diálogo en especial con jóvenes, pero también para recobrar el control de la ciudad que es tan importante para la recuperación económica y la vida de los ciudadanos.

Y es que las profundas divisiones nos están llevando a un escenario cada vez más grave. La semana pasada, Aldor, una de las empresas que más empleos genera en el suroccidente de Colombia, anunció el cese de sus actividades de manera indefinida por cuenta de los bloqueos que han producido el desabastecimiento de las materias primas necesarias para su producción.
Lo mismo sucedió con Huevos Kikes y Propal, empresas que anunciaron que debían iniciar suspensión de contratos y despidos con proveedores si no se retomaba la normalidad de las vías. Estos son solo algunos de los muchos ejemplos de industrias afectadas por la crisis económica en el país.
Los bloqueos del último mes han profundizado la ya difícil situación de las empresas tras más de un año de pandemia, prolongadas cuarentenas y la falta de determinación del gobierno para darle un empujón al sector productivo.
Según información reportada por el Ministerio del Trabajo, entre marzo y octubre de 2020, recibió 4.063 solicitudes de despidos y suspensiones de contratos de trabajo, algunas hasta por 120 días. Por su parte, la última encuesta que realizó Confecámaras para conocer la situación de las empresas antes del paro (corte al 17 de febrero de 2021) encontró que 65,2% de las compañías continuaba presentando disminución de ventas con respecto al año anterior y que la mayor parte (38,5%) perdió en definitiva más de 80% de sus trabajadores.

El manejo de la reactivación y la apertura de las actividades económicas fue una urgencia manifiesta que se mostró en esta encuesta, pues casi todas las empresas (90%) aseguraron que sus capacidades económicas no daban para soportar más confinamientos o medidas restrictivas. La reactivación de la economía, el apoyo a las empresas y la recuperación de los empleos, especialmente para mujeres y jóvenes, no da espera y debe ser una prioridad para el Gobierno Nacional, pero también para los gobiernos locales. Bogotá ya dio un primer paso en la dirección correcta.

Las conversaciones que se están dando en varias regiones con empresarios y jóvenes son una oportunidad para construir un diálogo abierto y enfocado en conseguir soluciones concretas para recuperar el tejido social y empresarial. Es momento para el optimismo, Cali y Colombia han demostrado ser resilientes, llegó el momento de la reactivación.

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