Desarrollo acelerado, ¿es posible?
¿El desarrollo acelerado es posible? Si los países del sudeste asiático lo hicieron, ¿por qué no podría hacerlo Colombia, satisfechos los requerimientos necesarios?
Cuando la política fiscal es expansiva, el gasto, fundamentalmente el público, va aumentando de forma continua si existe el financiamiento para sostenerlo. Se supone que ese aumento va generando una expansión de la demanda y, si no existen limitaciones, esto impulsa la oferta, es decir, la producción, lo que se traduce en crecimiento de la economía. Por su parte, la política monetaria debe acompañar a la fiscal. Si esta es expansiva, la monetaria también debe serlo para que acompañe el crecimiento de las actividades económicas y facilite así las transacciones que ello implica. Esto fue lo que hicieron los asiáticos.
Por otro lado, si la economía se encuentra en inflación como consecuencia del alza de los precios internacionales, la producción avanza lentamente; y si los precios son cada vez más elevados y los ingresos no crecen a la misma velocidad, la demanda se va reduciendo con relación a la oferta y los precios definidos internamente comienzan a bajar, aunque no compensen el aumento de los internacionales. Así, se configura un proceso típico de desaceleración económica con inflación; o la economía encuentra un equilibrio de poco crecimiento (2%-3%) con baja inflación (5%-6%).
La cuestión es cómo salir de ese tipo de equilibrio, que se presenta con mucha frecuencia. Si se elevara el gasto y el financiamiento lo acompañara con recursos del exterior, aumentaría el tamaño de la deuda externa, pero, mientras se pueda pagar, sería sostenible. Esa expansión debería, entonces, ser acompañada monetariamente, y la distribución de los recursos correspondientes tendría que contar con un sistema financiero que también crezca.
Es decir, el desarrollo acelerado requiere un sistema financiero más amplio que el actual, en expansión. No solo porque es necesario para financiar las actividades económicas actuales, sino para expandir las futuras. Esto tiene que ver con el desarrollo institucional.
Pero es importante que la expansión monetaria distribuida a través del sistema financiero se canalice principalmente hacia el aumento de la producción y no hacia el del consumo: un consumo que crece sin encontrar respuesta de oferta genera inflación. Se requiere, entonces, que el sistema financiero en expansión oriente los mayores recursos monetarios hacia la inversión para que el gasto adicional sea acompañado de una mayor posibilidad de oferta.
Esa orientación requiere una estructura adecuada de incentivos; por ejemplo, mayores impuestos al consumo y menores a los rendimientos de la inversión. Es necesario desarrollar también unos mecanismos institucionales; por ejemplo, un mercado de capitales en expansión que facilite la conexión entre el ahorro y la inversión.
En otras palabras, el proceso de crecimiento acelerado con baja inflación, como el de los coreanos y los chinos, resulta de una combinación de políticas fiscal, monetaria, de desarrollo financiero e institucional expansivas, que convierte a los países en economías avanzadas.