Analistas 17/08/2023

Pandemia no termina para la construcción

Christian Fernando Joaqui Tapia
Abogado Mg. En Derecho Económico

La construcción ha constituido un pilar de todos los planes de desarrollo en los últimos 60 años. Ese sector resuelve dos necesidades permanentes y simultáneas en el país: la vivienda y el empleo, pues es una industria que demanda gran cantidad de mano de obra no calificada, al tiempo que reduce el déficit habitacional.

Adicionalmente, la provisión de infraestructura vial y servicios públicos son esenciales para el desarrollo humano. Por esa razón es valioso revisar qué pasa en ese rubro de la producción nacional.

Un análisis del PIB revelado por el Dane el 15 de agosto de 2023 indica que una de las áreas que requiere mayor atención es precisamente la construcción. Contrario a lo que ocurrió en otros sectores, en esa industria no hubo ‘efecto rebote postpandemia’ o este fue apenas insignificante.

Lo más grave es que, pasado el covid, en general, la producción no ha aumentado y se mantiene estancada. En efecto, en valores absolutos, el PIB del sector construcción tocó piso en $7,7 billones en lo más duro de la pandemia (2020 II), luego se recuperó hasta $10,5 billones en el cuarto trimestre de 2020 (2020 IV).

Ahí se ha mantenido oscilando entre 9 y $10 billones. El último dato, $10,2 billones (2023 II)
Pero el rubro de la construcción es aún amplio. Se divide a su vez en el de edificaciones residenciales y no residenciales; obras de infraestructura vial y servicios públicos, y otros servicios de ingeniería. Si bien en la primera, los datos no son tan desalentadores, lo que tiene que ver con infraestructura sí que lo es.

La construcción de edificaciones ha subido de $3,2 billones en 2020 II a $5,8 en 2023 II. La de infraestructura, en cambio, no ha mostrado respuesta. Después de que los confinamientos llevaran el producto de $4,7 billones a finales de 2019 a $2,3 billones en 2020 II, el dato recientemente publicado nos revela que seguimos en $2,3 billones; es decir, como si siguiéramos en la plenitud de los confinamientos.

Además de la mano de obra, la construcción también demanda abundantes recursos de capital y por eso es muy sensible a las tasas de interés. Entre 2015 y 2018 hubo un estancamiento similar que coincidió con un aumento en la tasa de intervención del Banco de la República. Pasó de 4,5% en septiembre de 2015 a 7,75% en noviembre de 2016, para descender d a 4,25% en mayo de 2018.

El Banco o, más propiamente su Junta Directiva, tiene en sus manos la vacuna que libre al sector de la construcción de la pandemia. Es probable que se requieran medidas extraordinarias como una tasa de intervención diferenciada, porque si bien la inflación ha cedido, estamos aún lejos de niveles óptimos. Una tasa como la actual de 13,25%, en cuanto aumenta los costos de producción, limita la creación de empleo, aumenta el déficit habitacional y resta competitividad al país en materia de infraestructura vial y servicios públicos.

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