Mover a Bogotá mejor, en medio de la complejidad
sábado, 25 de abril de 2026
Claudia Díaz Acosta
En Bogotá, la movilidad se pone a prueba todos los días. No solo por las grandes obras que están transformando la ciudad, sino por los cientos de hechos cotidianos que alteran los viajes: un choque, una manifestación, un cierre vial, una congestión inesperada o una emergencia. Gestionar esa complejidad, en una ciudad que avanza hacia el Metro y nueva infraestructura de transporte, exige algo más que monitorear lo que ocurre en la vía: exige integrar información, coordinar equipos y responder mejor.
Esa es la apuesta del nuevo Centro Estratégico de la Movilidad (Cem). Más que reemplazar al antiguo Centro de Gestión del Tránsito, representa una evolución en la manera en que entendemos la movilidad: con más evidencia, más coordinación y una visión que pone en el centro a las personas y su experiencia de viaje. En una ciudad con más de 1.000 frentes de obra activos y una presión creciente sobre la red vial, ese cambio no es accesorio, es necesario.
El Cem integra información de distintas fuentes para tomar decisiones frente a incidentes, bloqueos, siniestros y emergencias. Tiene conexión con 10.000 cámaras del Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo de Bogotá (C4); con la línea 123; con los sistemas de alerta del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger); con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue); con Bomberos; con el Centro de Control Integrado de TransMilenio; y con registros en tiempo real de plataformas como Waze y Google Maps. El valor de esa capacidad no está en acumular datos, sino en hacer que sirvan para actuar con mayor oportunidad.
En esa tarea, la tecnología debe estar al servicio de las decisiones. Por eso, una herramienta clave del Cem es Suanet, una plataforma desarrollada al interior de la Secretaría Distrital de Movilidad para clasificar incidentes según su complejidad y el número de actores viales afectados, y así priorizar la atención de los eventos más críticos. Eso permite asignar mejor las unidades en terreno, evitar duplicidades y fortalecer la capacidad de respuesta. En 2025, el tiempo promedio de atención fue de 28 minutos y 40 segundos. Con la entrada del Cem y las mejoras operacionales, nuestra meta en 2026 es reducir ese tiempo en 12%.
Pero este trabajo no lo hace una plataforma por sí sola. Lo hacen equipos humanos con vocación de servicio: operadores, personal de la línea 123, Policía de Tránsito, agentes civiles, Grupo Guía, grúas, equipos de semaforización, comunicaciones y entidades como TransMilenio, Bomberos, Idiger y Crue. El Cem fortalece justamente esa posibilidad de actuar mejor coordinados y de cerrar la brecha entre la ocurrencia del incidente y la respuesta institucional.
Esta evolución también busca darle más herramientas a la ciudadanía. Una vez validada, la información sobre siniestros, congestiones y afectaciones en corredores principales se comparte por los canales de la Secretaría, incluidas redes sociales, WhatsApp y la cuenta de X, con recomendaciones de rutas alternas y condiciones de tráfico. Informar mejor también es una forma de cuidar los viajes cotidianos.
En la Secretaría Distrital de Movilidad entendemos que mover a Bogotá exige decisiones difíciles, evidencia, coordinación y presencia permanente. El Cem hace parte de ese legado: una ciudad que deja de mirar el tráfico como un asunto aislado y empieza a gestionar la movilidad con más inteligencia, más articulación y más sentido de servicio público.