Las experiencias de Airbnb

Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

Morirse sin conocer México es como morirse sin haber tenido una vida plena. México es, sin lugar a discusiones, uno de los grandes países del mundo. Su historia, su cultura, sus colores, su arquitectura, su topografía, su comida y su música lo convierten en uno de los más maravillosos paraísos que tenemos.

En el último año tuve la fortuna de ir varias veces. Estuve en el Zócalo, en Xoximilco, en la casa de Frida Kahlo, en el estudio de Diego Rivera; recorrí Roma y Coyoacán; fui a las pirámides; visité la biblioteca de Carlos Monsiváis, el Museo de Bellas Artes y comí en restaurantes tan ricos como Contramar, La Casa de los Tacos y La Docena.

En resumidas cuentas, hice lo que hacemos la mayoría de turistas: conocer los sitios más tradicionales de la ciudad gracias a la guía de Lonely Planet, las recomendaciones de los amigos y a lo que encontramos por internet.
Sin embargo, la manera de hacer turismo, al igual que ha pasado con muchas otras de nuestras rutinas, se ha visto alterada por internet.

Por ejemplo, muy pocos conocemos de un servicio de Airbnb que no solo es una fuente inacabable de experiencias para un turista, sino también una gran oportunidad de negocio para los habitantes de la ciudad con ganas de enseñar sobre la cultura local.

El servicio se llama “Experiencias”, y está habilitado en todas las ciudades donde opera Airbnb. ¿En qué consiste? En abrirle al turista una ventana en la que explore, de la mano de un habitante local, algo muy particular de la ciudad.

En el caso de México, la oferta es descomunal. Hay experiencias de comida y bebidas, de arte, de clases y talleres, de deportes, de historia, de naturaleza, de entretenimiento, de salud, de bares y muchas otras cosas más.

En el segmento de comida, por ejemplo, hay más de 500 experiencias. Chefs locales, estudiantes de cocina y expertos en comida ofrecen sus servicios para atender a los turistas durante dos o tres horas según la experiencia escojan: cómo preparar salsas picantes mexicanas y cómo hacer tacos al pastor son algunas de las que uno encuentra.

Los precios varían, pero oscilan de los $50.000 a $300.000 por persona. Yo tomé la experiencia de salsas y la visita a la Central de Abasto, la más grande del mundo, un sitio al que muy pocos turistas van.

Estas experiencias me cambiaron la forma de conocer CDMX, ya que me pusieron al alcance de la mano el conocimiento de una mexicana que ni mil guías turísticas me hubieran aportado tanto. Para mi, hay un México antes y después de esto.

Con gran entusiasmo me devolví a Colombia dispuesto a hacer lo mismo que hice en México. Entré a la página de Airbnb y oh sorpresa. En una ciudad tan diversa y rica culturalmente como Bogotá había una sola experiencia: el tour de las esmeraldas colombianas. La oferta no es mucho más amplia para Colombia, se concentra sobre todo en Medellín, pero está muy, muy por debajo cuantitativamente de la que encontré en México.

El tour de la fritanga, el de la arquitectura de Teusaquillo o el de bares en la Candelaria, deberían ser experiencias, entre muchas otras, con presencia en Airbnb. El turista ya no se conforma con lo mismo de siempre. Está buscando más contacto con el local. Los colombianos, tan emprendedores que somos, deberíamos sacudirnos y aprovechar esta gran oportunidad que ofrece Airbnb.

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