Miguel murió de Paz Total
sábado, 16 de agosto de 2025
Diego Gómez
La muerte de Miguel Uribe es un duro golpe a esta sociedad y a la generación joven que él representaba. En reuniones en su grupo se mencionaba repetidamente que esta generación estaba ausente de la realidad histórica y que había crecido en un país que les había brindado tranquilidad lejos de esa realidad violenta que había privado a Miguel de su madre.
Ahora todos nos enfrentamos a la dura realidad de los últimos 70 años en que los actores criminales, mucho de ellos falsamente revestidos de insurgentes, han tratado de socavar las instituciones y doblegar la sociedad para tener las condiciones que requerían para su actuar criminal.
El proceso de paz de Juan Manuel Santos le salió muy mal al país. Los indicadores de violencia, control territorial y actividades ilícitas se incrementaron y los sembrados de coca y la explotación ilegal de oro han alcanzado niveles seis veces mayores que los que tenían al inicio de las negociaciones con las Farc.
Este grupo además mostró que no eran una insurgencia cohesionada, sino un amasijo de clanes narcotraficantes o mineros ilegales que siguieron con su negocio. Una parte de quienes se desmovilizaron utilizaron el marco del proceso para seguir sus actividades y otro continuo abiertamente en sus redes criminales.
La ingenuidad y la perversa codicia política son malos acompañantes en los procesos de negociación de paz y todo el país está pagando muy caro estos errores. Ese proceso ha sido un gran error histórico.
Con todo lo oscuro de ese proceso, el de la Paz Total lo supera con creces en todas las dimensiones. La imagen de un presidente compartiendo tarima con lo más temible del crimen será una sentencia histórica de lo que ha rodeado este proceso.
La pérdida de control y legitimidad que ha generado la Paz Total ha permitido el actuar de la delincuencia organizada que progresivamente copa espacios y recurre a la violencia y el terror para amedrentar y someter a la sociedad.
Las líneas de investigación del atentado apuntan a la Segunda Marquetalia y a otros grupos desmovilizados de las Farc. La decisión de atentar contra un precandidato de la oposición que lideraba las encuestas internas de un partido que era el mayor contradictor del actual Gobierno buscaba, y logró, conmocionar al país.
El fortalecimiento de los grupos criminales que ha facilitado la errada política de Paz Total ha sido el responsable de que se den nuevamente en el país las condiciones para que el crimen amenace la democracia. Con una política de seguridad y fortalecimiento institucional no se habría fortalecido el crimen y difícilmente se habría producido este atentado. Miguel Uribe murió de Paz Total.
La Paz Total es la mayor amenaza a la democracia. El atentado contra Miguel Uribe es una constancia de las graves circunstancias que rodean las elecciones. El país necesita de una propuesta responsable de reconstruir la seguridad y el control del estado sobre los territorios donde ahora impera el crimen.
Dado que esta será una clara amenaza al poder de estos grupos, no podemos esperar nada distinto que una reacción violenta y de terror. Es el momento de que todos nos comprometamos con la democracia.