Expansión de capacidades en ciencia, tecnología e innovación
Las capacidades son las libertades reales y las oportunidades que las personas tienen para alcanzar realizaciones valiosas (Sen, 1998). En esta era digital, de la inteligencia artificial y de las tecnologías emergentes, ¿cuáles son las capacidades que debemos fortalecer en los estudiantes para emprender en las regiones rutas de ciencia, tecnología e innovación (Cti)? Para responder a esta pregunta, debemos analizar tres condiciones señaladas en el enfoque de capacidades (Robeyns, 2017).
Primero, las condiciones personales: con qué capacidades humanas se cuenta en el territorio para generar conocimiento, innovar y emprender acciones de Cti. Segundo, las condiciones ambientales: la infraestructura física, tecnológica, el transporte, la logística, las comunicaciones y la geografía del territorio. Pero también las costumbres y la cultura propias de las regiones. Y, tercero, las condiciones sociales. Estas últimas serán analizadas en esta columna mediante un estudio de caso sobre la educación superior en el Valle del Cauca.
Las condiciones sociales -o factores de conversión social, en el lenguaje del enfoque de capacidades- que contribuyen a ampliar las capacidades de Cti en las regiones a través de la educación superior en la era digital pueden estudiarse conforme a las siete dimensiones de la pedagogía reflexiva (Cope y Kalantzis, 2025): creación activa del conocimiento, aprendizaje diferenciado, inteligencia colectiva, crecimiento cognitivo, ubicuidad, multimodalidad y recursividad.
Estas siete dimensiones funcionan, en términos de Sen, como factores de conversión de recursos en capacidades u oportunidades.
Para que esto ocurra, se hace necesario impulsar una política de Cti, financiada con recursos del Sistema General de Regalías, que impulse proyectos donde las tres condiciones ya mencionadas del enfoque de capacidades se hagan realidad: formación de talento humano, utilización compartida de infraestructura física y tecnológica en Cti e implementación de un modelo de convocatorias en Cti que articule a todos los actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Sncti), bajo un principio de valor compartido (Porter y Kramer, 2011), que hace al ecosistema viable y sostenible en el tiempo.
Como ejemplo de un caso en el que estas tres condiciones ya se cumplen, hablemos del programa Digicampus, en el Valle del Cauca, financiado a través del Sistema General de Regalías y concebido como un ecosistema digital territorial que articula la formación con un componente de Cti basado en un doble acoplamiento: la formación produce capacidad humana para ponerla al servicio de la región.
Los estudiantes trabajarán en problemas reales del territorio, convirtiendo el acceso a la infraestructura tecnológica (condición ambiental, en términos de Sen) y el trabajo colaborativo entre actores (condición social) en capacidades reales en Cti para el municipio donde habitan.
Digicampus muestra que, cuando las condiciones personales, ambientales y sociales del enfoque de capacidades se alinean -con financiación del Sistema General de Regalías y un modelo pedagógico reflexivo-, la formación deja de ser una promesa abstracta y se convierte en una ruta concreta de Cti para el desarrollo territorial: estudiantes con capacidad de agencia para resolver problemas reales de su municipio, que generan, al mismo tiempo, conocimiento situado y capacidad humana al servicio de su región.