Atlántico: transformación integral II
¡El Atlántico vuela sobre el asfalto! Se siente en el aire un ritmo distinto, un compás de progreso que conecta con el eco de las obras que no se detienen. Es el sonido de una economía en alza que no pide permiso, sino que se abre paso con la fuerza de nuestra gente.
En los últimos 20 años, hemos dejado de ser un territorio con apenas 80 kilómetros de vías en buen estado para convertirnos en un modelo de conectividad moderna y eficiente que hoy es el orgullo de nuestra región.
Esta metamorfosis profunda no es producto del azar, sino de una visión de largo plazo que ha transformado corredores troncales, secundarios y terciarios para integrar nuestras zonas productivas con el mundo.
Como Gobernador, con un corazón profundamente socialdemócrata, entiendo que el pavimento no es un fin en sí mismo; es el vehículo más eficaz para la equidad. Es ese “cemento social” del que les hablaba en una columna anterior: una herramienta que reduce brechas sociales y permite que el desarrollo económico no se quede atrapado en las grandes ciudades, sino que fluya hasta el último rincón de nuestra ruralidad.
Hoy, mediante el Plan Vial Departamental 2024-2027, estamos inyectando una inversión histórica que se acerca a $1 billón. Con ello movilizamos sueños y esperanzas en cada municipio con la ejecución de obras de alto impacto como el Corredor Logístico y el Corredor Internacional.
Al inspeccionar los frentes de trabajo, mi obsesión es clara: conectar al campesino que saca sus productos con una sonrisa porque ya no se le pudren en el barro; al joven que sale a estudiar con la certeza de que llegará a tiempo a clase; y al empresario que genera el empleo que dignifica a nuestras familias.
¡Qué emoción se siente ver las máquinas en movimiento! La doble calzada de Caracolí, con una inversión de $148.767 millones, será el corazón palpitante de nuestra logística, uniendo con eficiencia a Baranoa, Malambo, Galapa y Soledad. A esto sumamos la doble calzada de Juan Mina ($99.750 millones), una autopista de talla internacional diseñada para que el talento de nuestra gente compita y gane en los mercados globales.
Muy gratificante para mí será ver cómo la Avenida Murillo en Soledad finalmente será doble calzada en su conexión con la Sexta Entrada. Esta obra se integrará a un sistema robusto que conecta con la vía Oriental, la Prosperidad y la Cordialidad, lo que habilita cientos de hectáreas para nuevas empresas y, con ellas, miles de nuevos empleos para los atlanticenses.
Nuestra transformación integral no se detiene en las grandes autopistas; se siente en las venas más pequeñas del departamento: hemos invertido $24.000 millones en el programa de Malla Vial 1 para recuperar 123 kilómetros y 21 tramos de corredores turísticos y productivos.
Me llena de alegría ver la Circunvalar Sur de Baranoa totalmente modernizada o saber que en el barrio La Fe de Soledad devolvimos la tranquilidad a los vecinos con la reconstrucción del canal Salao-Platanal.
¿Tareas por cumplir? Siempre habrá retos, pero el Atlántico hoy avanza a toda marcha, con el acelerador a fondo, sobre una red vial que suma salud, bienestar y oportunidades vibrantes. Dejaremos un legado de infraestructura que sea sinónimo de progreso y de una felicidad compartida que nadie nos podrá quitar.
¡Sin vías no hay movimiento, y en el Atlántico, el movimiento hacia el futuro es inquebrantable!